TRIBUNA

El reto de la energía eólica ante el futuro

En la búsqueda de la autosuficiencia energética para España, la energía eólica juega un papel fundamental, según el autor. Pero para ello se requiere, en su opinión, una correcta gestión de este tipo de energía y una permanente inversión en I+D+i

A principios de los años noventa, el Gobierno socialista renunció al programa nuclear. La moratoria nuclear de 1983 se convirtió en una renuncia a construir más centrales nucleares. En aquel momento, las razones fueron económicas. El barril de petróleo estaba en torno a los 20 dólares y los tipos de interés estaban en torno al 15%. Construir centrales nucleares en ese contexto carecía de sentido económico. Hoy, los parámetros han cambiado y la energía nuclear al igual que las energías alternativas tienen la oportunidad de ser económicamente viables.

Nos movemos en un panorama en el que el barril de petróleo está por encima de 60 dólares y se hace necesario y urgente resolver la dependencia energética de España y de Europa. El Gobierno ha optado por prolongar, al menos otros 20 años, la vida de las centrales nucleares. Expertos como Roberto Centeno o Juan Velarde han reivindicado además del final de la moratoria nuclear junto a la progresiva implantación de energías alternativas como la eólica y la solar.

Muchas cosas deben cambiar en el modelo energético español y europeo en un entorno global de progresivo encarecimiento del petróleo y de calentamiento del planeta.

Creo que en la isla energética que hoy es España no debemos renunciar a ningún tipo de energía ya que todas, bien gestionadas, son útiles y complementarias en un mundo en permanente crecimiento donde no es posible atender la demanda con un solo tipo de energía.

La asignatura pendiente de todos los actores implicados en la mejora del modelo energético es fomentar el desarrollo sostenible y la eficiencia energética general. En este modelo de convivencia de distintas energías, las renovables deben continuar progresando.

Aunque solamente suponen alrededor de un 6% del total de la producción en España, según algunos estudios, como el informe Renovables 50 elaborado por el Instituto de Investigaciones Tecnológicas de la Universidad de Comillas, la contribución de éstas hacia el ideal de autosuficiencia energética de nuestro país puede ser mucho mayor.

Según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (Idae), en el año 2005, las energías renovables evitaron el consumo de 68 millones de barriles de petróleo y la emisión de 14,7 millones de toneladas de CO2. En este importante ahorro, la energía eólica ha tenido un papel clave porque ya hay mucha potencia instalada, seguramente más de 10.000 MW instalados en 2006. Pero aunque la cifra parezca desorbitada aún queda mucho por hacer. La eólica es la energía limpia que más rápido está evolucionando en la última década.

Iberdrola se ha convertido en el primer operador eólico del mundo. Gamesa es el segundo fabricante de aerogeneradores más importante del mundo, líder en China y recibido con respeto y admiración en Estados Unidos, y GES (Global Energy Services) es el líder mundial de servicios en energías renovables con más de 6000 MW instalados y 5000 MW en operación y mantenimiento.

España es en estos momentos el segundo país del mundo en potencia eólica instalada, tras Alemania, y uno de los líderes en exportación tecnológica e instalación exterior.

Nuestro país es, por primera vez en muchos años, referencia mundial en un sector que une capacidad industrial, tecnología y servicios, que opera globalmente, sin exclusiones, de Estados Unidos a China, y que tiene en perspectiva uno de las mayores tasas de crecimiento conocidas.

España debe sostener esta apuesta y aprovechar esta oportunidad histórica. En la correcta gestión del sector de la energía eólica, con permanente inversión en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), está una parte importante de la solución a la necesidad del país de ser más autosuficiente en energía.

Fomentar el desarrollo de una energía limpia y renovable debe ser un reto de todos. Creo que en España ya hemos sentado unas sólidas bases para que el desarrollo de la energía eólica solucione una parte importante del déficit energético que hoy arrastra el país.

Director general de GES (Global Energy Services, antes Gamesa Energía Servicios)