EDITORIAL

El precio de las guerras

La pugna sobre Metrovacesa deja abierta muchas dudas sobre el futuro de la empresa y también sobre el comportamiento de algunas de las entidades implicadas. Metrovacesa anunció a los medios que las cajas de ahorro accionistas de la inmobiliaria habían decidido no vender toda, o una parte significativa de su participación. Lo hacían, según sus portavoces, para 'apoyar la gestión a futuro de Rivero' en la empresa. La estrategia era perfecta. Joaquín Rivero ganaba apoyo a su oferta, las cajas le vendían parte de sus acciones y se quedaban votando a favor del presidente. La realidad después de cerrar la fase de liquidación es otra. El viernes Metrovacesa tuvo que desdecirse. Ahora ya no hay acuerdo con las cajas, desconoce lo que van a hacer a futuro y niega la existencia de ningún pacto. Posiblemente esta última sea la verdad. Mentir a la CNMV no es gratis. Mentir a la prensa sólo acarrea pérdidas de credibilidad.