Control

El Gobierno de Putin revisará también los permisos petrolíferos de Total y Exxon

El Gobierno de Vladimir Putin ha decidido estrechar el control sobre los recursos energéticos de Rusia, para lo que ha optado por elevar la presión sobre la tres grandes petroleras extranjeras que trabajan desde hace años en el país.

Así, si el pasado lunes revocó el permiso medioambiental otorgado al proyecto Sajalín-2 que opera Shell, lo que supone la paralización de una inversión de 20.000 millones de dólares (15.649 millones de euros), ayer advirtió de que revisará las licencias tanto de la explotación Sajalín-1, que opera la petrolera estadounidense Exxon, como del campo Kharyaga, a cargo de la francesa Total.

En el caso de Total, el Ministerio de Recursos Naturales ruso confirmó que ya ha presentado una petición en este sentido que, en última instancia, podría acarrearle a la compañía la imposición de una multa o la anulación del permiso de explotación. Desde la petrolera gala aseguraron que están cumpliendo todas sus obligaciones legales.

Total lidera un consorcio, en el que participan la noruega Norsk Hydro y la rusa Nenets Oil, para la producción de gas y petróleo en el campo de Kharyaga. El ministerio ruso acusa a la compañía de inflar los costes del proyecto y de acumular retrasos en su puesta en marcha.

Los mismos problemas detectados en las explotaciones de Exxon y Shell. Precisamente, el Ejecutivo ruso advirtió también ayer que podría no dar luz verde a los 4.200 millones de dólares (3.286 millones de euros) de sobrecoste planteados por Exxon. En el caso de Shell, su propuesta para duplicar el presupuesto inicial todavía está pendiente de ser aprobada por las autoridades rusas.

El problema de fondo es que los sobrecostes merman los beneficios de Moscú (el 50% de los ingresos del proyecto son para el Estado ruso), que también se ven perjudicados por los contratos de explotación compartida que firmaron las petroleras en los años 90 y que Putin quiere modificar. Sin estos contratos, Rusia podría ingresar en concepto de impuestos, por ejemplo, hasta 313 millones de euros de Sajalín-2. Ahora sólo percibe 15,6 millones.