EDITORIAL

El margen de las cuentas públicas

La evolución de los ingresos y los pagos efectuados por el Estado en los ocho primeros meses del año revela que la caja de Hacienda rebosa solvencia. Acumula un superávit de 4.570 millones de euros, tiene una capacidad de financiación de 10.570 millones, y un superávit primario en sólo ocho meses (excluido el coste financiero) de casi 20.000 millones, desconocido desde que en los primeros años de la democracia las cuentas públicas entraron en barrena, de la que han salido hace escasos años. De mantenerse la tendencia tanto en ingresos como en pagos, el saldo positivo sobrepasará con creces el 1,1% del PIB de 2005.

El comportamiento especialmente dinámico de los ingresos tributarios, con alzas relativas anuales de dos dígitos en todos los impuestos relevantes -con la única excepción del IVA, que aún así sube un 8,7%-, arroja bastante luz sobre el comportamiento de la actividad económica. Confirmaría un crecimiento seguramente más elevado del que dicen las propias estadísticas de la Contabilidad Nacional, salvo que estemos, por enésimo año consecutivo, ante la poco probable afloración de bases imposibles hasta ahora subterráneas.

Este estado de cuentas coloca al Gobierno en la mejor disposición financiera para elaborar el Presupuesto de 2007, pero también en la más incómoda de las disposiciones políticas para afrontar una negociación que le garantice el respaldo parlamentario. En todo caso, una utilización coherente de la política fiscal en el engranaje cíclico aconsejaría forzar más la máquina del ahorro público y detraer recursos a los agentes primados como mecanismo de ayuda para luchar contra los desequilibrios macroeconómicos, especialmente déficit por cuenta corriente e inflación.

Tal comportamiento desterraría la tentación de ensanchar el gasto por el hecho de que entramos en año electoral. No obstante, en la otra esquina política, Esperanza Aguirre, que también debe estar comprometida en la salud de las finanzas públicas, ha optado, con una bajada del IRPF en Madrid, por la vía expansiva.