Transporte aéreo

La alarma aérea pasa una factura de 100 millones

Los aeropuertos británicos, en manos de Ferrovial, y British Airways asumen el mayor coste por el ataque frustrado en Londres

Agosto de 2006 ha roto las usualmente brillantes estadísticas de tráfico aéreo para los principales aeropuertos británicos, ahora en manos de la constructora Ferrovial. El atentado terrorista que la policía británica aseguró haber abortado el pasado 10 de agosto provocó un caos aéreo sin precedentes en los cielos europeos que ha pasado una importante factura al negocio. Hechas las primeras y aún incompletas cuentas, los más afectados son el gestor de los principales aeropuertos de Reino Unido, British Airports Authority (BAA) y la aerolínea de bandera, British Airways.

El impacto ha sido algo más limitado de lo que podría esperarse para el primer grupo mundial de aeropuertos, que la constructora compró en junio por 14.000 millones de euros junto con los socios financieros Caisse du Québec y el fondo GIC del Gobierno de Singapur. Así, BAA afirmó ayer que el coste de los 2.320 vuelos cancelados (el 2%) y el aumento de medidas de seguridad impuestas por el Gobierno de Tony Blair tras desvelar el ataque frustrado supone 13 millones de libras (19 millones de euros).

La cifra representa en torno al 0,6% de los ingresos anuales del grupo que ahora gestiona Ferrovial, 3.281 millones de euros en el último ejercicio. Pero tomando una media mensual aproximada, la proporción sube al entorno del 7%.

A causa de la convulsión aérea, que provocó retrasos interminables durante los días siguientes a la alarma, se resintió el tráfico de los siete aeropuertos que BAA controla en Reino Unido. En un mes de tanta actividad subió sólo un 0,3%, hasta 14,3 millones de pasajeros, un 5% por debajo de las previsiones del gestor, según los datos del comunicado emitido ayer. Este crecimiento para los siete aeródromos (los tres de Londres además de los de Glasgow, Aberdeen, Edimburgo y Escocia) es el más bajo desde marzo pasado. En Heathrow, el epicentro del caos, las cifras son más gráficas. El tráfico de pasajeros cayó un 2,2%, hasta los 5,98 millones. Casi en igual medida, un 2,1%, bajó en Gatwick, el segundo aeropuerto londinense, con 3,8 millones, como recoge Bloomberg. Mientras, el tercero, Stansted, aumentó un 5% el número de usuarios, hasta 2,36 millones.

El perjuicio lo provocaron fundamentalmente las nuevas medidas de seguridad, explica la compañía ahora controlada por la familia Del Pino en su comunicado. Con todo, el coste para BAA (e indirectamente para la firma española) está lejos de los 40 millones de libras (60 millones de euros) que ha tenido que asumir British Airways, la aerolínea con mayor actividad en el aeropuerto de Heathrow, que estuvo al borde del cierre a causa del incidente.

Subida de precios

El coste global por el caos asciende de momento a 92 millones de euros sumando el efecto para BAA y las principales compañías aéreas afectadas, British Airways, Easyjet y Ryanair. Es fácil que supere los 100 millones ya que el resto de empresas perjudicadas, especialmente American Airlines por sus conexiones, y otras europeas no han difundido sus cálculos.

Pero el futuro se presenta con otro coste: el aumento de las tasas en aeropuertos que prevén los analistas y que tanto temen las compañías aéreas, de ahí su virulenta reacción contra la gestión de BAA el mes pasado. Han pedido a la Office of Fair Trading (un organismo de defensa de la competencia) que rompa el monopolio de este gestor, que controla el 63% del tráfico nacional. Quieren presionar para que las autoridades obliguen a Ferrovial a desprenderse de alguno de los aeropuertos de BAA. Y Gatwick, con menos potencial de los tres londinenses, es el favorito, apuntan algunos analistas. Así, las aerolíneas aspiran a que el nuevo dueño no suba mucho las tarifas.

Independientemente de esta posible venta, que no preocupa a la constructora, el alza de precios parece inevitable. Los expertos pronostican que las medidas de seguridad, aún hoy en vigor, incidirán en la revisión de tarifas que BAA empezará a negociar ahora con la autoridad de aviación civil (la CAA). El incremento previsible, que se aplicaría desde 2008, tendrá como principal beneficiario a la filial de Ferrovial.

Aerolíneas afectadas, unidas contra BAA

British Airways. La principal perjudicada por el desastre aéreo de agosto ha tenido que pagar 60 millones de euros por las cancelaciones de vuelos (desde el alojamiento de los pasajeros en hoteles a la recuperación de equipajes). Ha pedido formalmente a la Comisión de Competencia que ponga fin al monopolio de BAA en los grandes aeropuertos del país.

Ryanair. La aerolínea irlandesa de bajo coste denunció hace unas semanas al Gobierno británico por el caos del mes pasado y reclama una compensación de 4,5 millones de euros, el coste del perjuicio. Ha arremetido de nuevo contra BAA por su gestión de la crisis y ha asegurado que 'está dañando gravemente la competitividad en el sector'.

Easyjet. La low cost británica, que ha cifrado sus daños en seis millones de euros, ha sido aún más contundente en sus acusaciones contra la filial de Ferrovial. 'Los consumidores británicos no deben pagar la factura de la adquisición de BAA' por parte de la española, ha dicho. Lleva años criticando las tarifas que impone el gestor de aeropuertos.