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Habilidades contables para salir con éxito a Bolsa

La discrecionalidad contable permite a las compañías manipular sus beneficios el año que salen a Bolsa para maximizar la colocación. Es la principal conclusión de un estudio publicado por la CNMV elaborado por dos profesores de la Universidad de Alicante.

Una de las anomalías más controvertidas que se han observado en los mercados financieros occidentales es el bajo rendimiento de las acciones en los periodos posteriores a la salida a Bolsa. Tras analizar este fenómeno en el caso español, María Jesús Pastor y Francisco Poveda, profesores del Departamento de Economía Financiera de la Universidad de Alicante, sugieren que es debido 'a una corrección gradual de la sobrevaloración inicial inducida por las prácticas de manipulación contable'.

Los autores de este estudio, que han analizado 65 ofertas públicas de venta (OPV) en el mercado español durante el periodo comprendido entre 1987 y 2002, sostienen que las empresas que toman la decisión de salir a cotizar publican resultados elevados empleando prácticas contables 'agresivas'. En su opinión, el mercado no procesa correctamente las implicaciones que dicha elevación artificial puede tener sobre los beneficios futuros y, por tanto, sobrevalora a estas empresas. 'Cuando se produce la reversión de dichos componentes del beneficio en los periodos posteriores, el mercado corrige la valoración a la baja'.

El mercado tiende a corregir la valoración a partir del primer año del debut

El instrumento que utilizan las compañías para inflar sus cuentas de cara a la OPV son los denominados 'ajustes por devengo'. Dicha partida se define como la diferencia entre el resultado contable ordinario y el flujo de caja generado por las operaciones. Estos ajustes, en opinión de los expertos, reflejan transacciones que no han implicado todavía un movimiento de caja, pero que afectarán a los flujos de caja futuros.

'Bajo los principios contables generalmente aceptados las empresas tienen discrecionalidad para reconocer estas transacciones con el objeto de conseguir que los beneficios publicados reflejen mejor las condiciones de la compañía. Sin embargo, esta flexibilidad de los gestores abre las puertas a la manipulación de los beneficios', sostienen Pastor y Poveda.

Caída de la rentabilidad

De acuerdo al estudio realizado por estos profesores, la rentabilidad económica (ROA) de las empresas que salen a Bolsa presenta su valor máximo el año de la OPV para descender con posterioridad. Concretamente, al año siguiente al debut en el parqué las compañías experimentan una caída del ROA de 1,35 puntos porcentuales. Si se extiende el horizonte de análisis hasta tres años después del estreno, el declive es superior a los tres puntos porcentuales.

Los autores señalan que se tarda un tiempo en detectar estas prácticas porque las empresas tienen motivos para manipular tanto los beneficios previos como los inmediatamente posteriores a la oferta. 'Es lógico que persistan los incentivos de la manipulación en los meses inmediatamente posteriores a la emisión. Por un lado, los gestores no pueden disponer de sus acciones hasta varios meses después de la oferta por lo que les interesa que los resultados no reviertan inmediatamente', explican estos profesores. 'Por otro lado, las compañías se enfrentan a un mayor escrutinio en el periodo posterior a la emisión y una reversión inmediata sacaría a la luz las actuaciones oportunistas de los directivos', añaden.

Buen semestre para los debutantes

El presente ejercicio está siendo el mejor para el mercado primario español desde 2000. Hasta el momento ocho compañías han debutado en el parqué. La cifra aún sería mayor sin la retirada en el último momento de la emisión de Lanetro. Además, en los próximos meses se esperan los estrenos de Vocento y Realia, entre otros.

Hasta el momento las OPV de 2006 (que no son objeto de estudio por parte de los profesores de la Universidad de Alicante) han presentado unos beneficios récord en el primer semestre del año. Las ganancias conjuntas de las ocho empresas alcanzan los 275 millones de euros, un 87,5% más que durante el mismo periodo del año anterior. Además, la cifra de negocio mejora un 83% hasta los 1.960 millones, mientras que el resultado de explotación se multiplica por dos, alcanzado los 431 millones.

La compañía que más ve incrementar sus beneficios es Astroc (un 512% más) seguida de Riofisa y Renta Corporación. Por su parte, Grifols es la única que ve disminuir las ganancias. La empresa de hemoderivados gana un 24% menos que en 2005.