Escándalo

HP podría ser acusada por espiar a sus consejeros y periodistas

Hewlett-Packard está en un buen momento en los negocios. Pero en el ojo del huracán. El consejo de la compañía se ha visto envuelto en un escándalo de espionaje a sus propios miembros y a nueve periodistas de EE UU, con tácticas presuntamente ilegales. El fiscal general de California, Bill Lockyer, que estudia el caso aseguraba el viernes que ha habido delito y busca al autor para preparar el caso.

La primera responsable de la situación es Patricia Dunn, presidenta no ejecutiva. En la primavera de 2005, Dunn pidió a HP que investigara las constantes filtraciones del consejo a la prensa durante la época en la que se discutía la continuidad de la anterior consejera delegada, Carly Fiorina. Aquellas filtraciones a The Wall Street Journal crearon un clima irrespirable en la empresa que se saldó con una prueba de fuerza entre el consejo y Fiorina y que pudo ser seguida casi en tiempo real a través de la prensa, algo poco habitual. Fiorina terminó siendo despedida. Para investigar la fuente de las filtraciones se contrató a una empresa de detectives privados que obtuvo información telefónica de los consejeros de forma presuntamente ilegal (mintiendo a las compañías telefónicas y apropiándose de datos confidenciales). De la misma manera se hizo con los listados de llamadas personales de periodistas de CNET, WSJ y The New York Times.

Disconforme con aquella investigación un consejero, Tom Perkins, dimitió. Poco después un amigo suyo en el consejo, George Keyworth, fue singularizado como la fuente. Se le pidió la dimisión sin éxito y HP dice que no se le renovará el puesto. Dunn dijo ayer estar sorprendida por las tácticas de los detectives y aseguraba desconocerlas. También dijo que no dimitirá si no lo pide el consejo que se reúne este fin de semana vía teléfono.