TRIBUNA

Invertir en transporte, básico para la competitividad

La Comisión Europea se dispone a presentar la actualización del Libro Blanco del Transporte, en el que se fijarán las líneas directrices de la política de la Unión en este sector. El Consejo de Cooperación Económica (CCE) que presido ha estado estrechamente asociado a los trabajos preparatorios de esta actualización. Esta implicación se ha realizado a través de la preparación de un informe solicitado por el vicepresidente Barrot, así como a través de reuniones de trabajo entre éste último y los presidentes de los grandes grupos industriales y financieros miembros de nuestra organización.

Nuestro trabajo consiste en hacer estimaciones y propuestas abiertas a la Comisión, aportando nuestros análisis con la intención de profundizar y expresar las inquietudes sobre las insuficiencias persistentes, principalmente a nivel de Estados, en el sector del transporte: tomamos en efecto el riesgo de medir el impacto que supone sobre la encrucijada que es Europa.

Este sector genera actualmente cerca del 10% del PIB de la UE (alrededor de un billón de euros) y 10 millones de empleos en Europa. Los transportes tienen un impacto transversal mayor para el buen funcionamiento de la unión de empresas. Numerosos estudios sobre el sector demuestran entre otros aspectos, que los transportes pueden representar hasta un 15% de los costes para la elección de una localización para la instalación de una empresa en un territorio determinado.

Los obstáculos de las barreras alpinas y pirenaicas son todavía una desventaja muy grave para los intercambios económicos

La sola existencia de redes de transportes eficaces y modernas en Europa dará un contenido concreto a los principios de libre circulación enunciados por el Tratado de Roma. En particular, los obstáculos que representan todavía la barreras alpinas y pirenaicas para el desarrollo de los intercambios económicos y de movimiento de personas son una desventaja muy grave. Estas barreras penalizan a la Unión en todo su conjunto y no solamente a los países del Arco Latino ya que sólo la mitad de las mercancías que atraviesan los Alpes y los Pirineos se corresponden a los países fronterizos.

A pesar de todo eso, la Estrategia de Lisboa adoptada en 2000 insiste casi exclusivamente sobre las redes de comunicación inmaterial (TIC) desdeñando los transportes físicos. En 2005 la nueva versión de esta estrategia ha rectificado afortunadamente el tiro, pero falla también a la hora de extraer consecuencias concretas sobre el plan presupuestario, jurídico y estratégico.

La adopción reciente de las Perspectivas Financieras europeas para el periodo 2007-2013 suscita cierta perplejidad desde distintos puntos de vista. Poco más de 7.000 millones de euros han sido destinados a los transportes, a los que se añaden mil millones de euros dedicados al programa de navegación por satélite Galileo. Esto supone más que la media asignada para el periodo 2000-2006, pero menos que los 20.000 millones de euros solicitados por la Comisión.

Sobre el plan jurídico, el examen de las últimas directivas para el transporte deja igualmente un sentimiento de incompletas. Las directivas permitirían abrir el transporte ferroviario de mercancías a la competencia, siendo bien recibidas por los operadores. Por el contrario, aquellas sobre la liberalización de los servicios portuarios han sido pura y simplemente retiradas. Si esa no era la adecuada, se podría realizar una versión mejorada que podría ser el permiso para acreditar con un papel económico a nuestros puertos, todavía fuertemente limitados sobre todo en el mediterráneo. Apostemos, para que una nueva directiva pueda ser adoptada con rapidez.

En este contexto mitigado, es esencial que la actualización del Libro Blanco del Transporte sea una gran ocasión para potenciar la dinámica de este sector. En particular, hace falta que esta actualización pueda retener algunos grandes principios favorables al crecimiento y a la competitividad europeas, como la optimización intramodal y el enfoque de las inversiones sobre objetivos prioritarios.

El Libro Blanco de 2001 priorizaba un reequilibrio 'intermodal' del transporte de mercancías a través de los ferrocarriles por decreto. Esta política será el fruto de una visión que no tenía suficientemente en cuenta las realidades económicas. Esto no podía más que acabar en un fracaso. Ahora, ha hecho falta buscar un reequilibrio que sea precedido por una mejora drástica e intramodal de todos los medios de transporte en nuestras rutas. Esto significa, unirse para mejorar el informe sobre los costes -eficacia- y fiabilidad en la unión entre los distintos modos de transporte. Se trata, en fin, de dejar de oponer las formas ideológicas sobre las modalidades de transporte, por otras que de cobertura en su mayor parte a las diferentes necesidades económicas.

Por otra parte, en una coyuntura presupuestaria contractiva, es imperativo concentrar las finanzas públicas sobre un pequeño número de proyectos prioritarios capaces de acrecentar la parte más significativa de nuestra competitividad. En el primer nivel de estos proyectos prioritarios se inscribe la mejora de los pasajes pirenaicos (TGV-AVE Perpignan-Figueras y Madrid-Vitoria Dax, enlaces de rutas) y alpinos (TGV Lyon-Turín). Francia, España e Italia deben igualmente comprometerse con las ventajas de sus proyectos prioritarios, para compensar el arbitraje financiero desfavorable que se da en Bruselas.

Con este propósito, el CCE saluda al Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT) puesto en marcha por la Ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, que constituye uno de los avances más significativos en planificación del transporte en España, que converge con los principios de los países fronterizos y de la UE.

Nuestro informe es un avance, para cada modalidad de transporte, que aporta una serie de propuestas muy técnicas pero consideradas vitales para las empresas. Esperamos que la Comisión Europea y los Gobiernos nacionales lo tendrán en cuenta, con el fin de permitirnos hacer frente a los desafíos de la economía global que cada día se propaga un poco más en Europa.