COLUMNA

La población activa y el paro

La aceleración de la población activa en España explica el aumento de la tasa de paro a pesar del fuerte crecimiento que está experimentando el empleo, según el autor. Un fenómeno que, en su opinión, se mantendrá en el futuro debido a la persistencia del proceso inmigratorio y la tendencia creciente de la tasa de actividad femenina

Como señalaba en un artículo anterior (Cinco Días, 18 de mayo), en el que analizaba los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre, pese al fuerte crecimiento del empleo en ese periodo (4,9%, en tasa interanual), la tasa de paro aumentaba desde el 8,7% en el cuarto trimestre de 2005 al 9,1% en el primer trimestre de este año.

La razón de este aumento se encuentra en la aceleración de la población activa, cuyo ritmo de variación interanual ha pasado del 3,2% en el cuarto trimestre de 2005, si se utilizan datos corregidos del cambio metodológico de la EPA que se introdujo en ese año, al 3,6% en el primer trimestre de 2006, ya que la tasa de variación interanual del empleo, utilizando también datos corregidos del cuarto trimestre de 2005, se mantuvo constante en el 4,9% en el primer trimestre de 2006.

Si el crecimiento interanual de la población activa en el primer trimestre del año, 744.200 personas, se desagrega en población nacional y extranjera, el 56,3% de dicho crecimiento, 419.100 personas, corresponden a la población activa inmigrante, que está aumentando a una tasa interanual del 19%, en contraste con la muy inferior tasa de variación correspondiente a la población activa autóctona, el 1,1%.

Por otra parte, si se diferencia el incremento de la población activa entre hombres y mujeres, y siguiendo utilizando datos corregidos del cuarto trimestre de 2005 para evitar el sesgo alcista que se produce como consecuencia de los cambios metodológicos de la EPA en dicho año, la población activa en el primer trimestre de 2006 se desacelera en tres décimas en los hombres y se acelera en 1,3 puntos en las mujeres, hasta alcanzar en dicho trimestre la tasa de variación interanual de la población activa masculina el 2,6% y la de la población activa femenina el 5%.

Esta evolución de la población activa se corresponde con la de la tasa de actividad (porcentaje de la población en edad de trabajar, de 16 y más años, que son activos). En efecto, para el total de población la tasa de actividad crece en el primer trimestre de 2006 en tres décimas, hasta situarse en el 58%, el máximo valor de la serie histórica de la EPA. Por sexo, en los hombres se produce un descenso de una décima, hasta el 68,9%, y en las mujeres un aumento de cinco décimas, hasta el 47,5%, lo que es indicativo de la participación creciente de la mujer en el mercado de trabajo, a pesar de lo cual la tasa de actividad femenina, según cifras de Eurostat del tercer trimestre de 2005 referidos a la población de 16 a 64 años, todavía es inferior en España en 4,4 puntos a la media de la Unión Europea.

Si se descompone el crecimiento de la población activa en sus dos componentes (PA= ta x PoB16+), la tasa de actividad y el factor demográfico, o sea, la población de 16 y más años, se observa una importancia muy diferente de esos dos componentes en hombres y mujeres (gráficos adjuntos). En los hombres, aunque cada vez es mayor la contribución al avance de la población activa de la tasa de actividad, que es creciente desde 1998, cuando anteriormente era decreciente, el componente predominante en la explicación del incremento de la población activa es el demográfico, como consecuencia del aumento de la inmigración de trabajadores extranjeros, claramente ascendente también desde 1998. Por el contrario, en las mujeres, el componente predominante sigue siendo la tasa de actividad que, además, desde 1982, explica una parte cada vez mayor del aumento de la población activa femenina, como consecuencia de la ya señalada tendencia creciente de la participación de las mujeres en el mercado de trabajo.

Además, hay que tener en cuenta que tanto los niveles como la evolución de la tasa de actividad están muy influidos por el aumento de la inmigración, ya que dicha tasa es muy superior en los trabajadores extranjeros (76,3% en el primer trimestre de 2006) que en los nacionales (56,1%), tanto por la menor edad media de los trabajadores extranjeros como por el motivo principal de la inmigración, el trabajo, sobre todo en el caso de la población que no procede de la Unión Europea.

Resumiendo, la aceleración reciente de la población activa, que, previsiblemente, se mantendrá en el futuro, por la persistencia del proceso inmigratorio y por la tendencia creciente de la tasa de actividad femenina, todavía inferior a la media de la UE, está dificultando, a pesar del intenso crecimiento del empleo, una caída del paro más intensa.