EDITORIAL

El fútbol como negocio

Hace bastante tiempo que el fútbol dejó de ser tan sólo un deporte. Ahora es algo distinto. Un espectáculo que mueve masas, pasiones y, sobre todo, elevadísimas cantidades de dinero. Esa acelerada transformación en negocio ha dado un nuevo paso esta misma semana, con el acuerdo suscrito entre al Liga de Fútbol Profesional y la Federación Española de Fútbol, en virtud del cual, los clubes pueden vender su plaza, su derecho a jugar en Primera División.

Este cambio supone una revolución tanto conceptual como contable. Desde el primer punto de vista, es abrir camino a un esquema de competición que se asemeja al de la NBA, con la gran diferencia de que en la competición estadounidense no hay ascensos ni descensos. En cuanto a los efectos económicos, la modificación es trascendental, puesto que los clubes cuentan con un nuevo activo, con lo que ello supone a la hora de confeccionar balances, valorar una sociedad o aumentar las posibilidades de endeudamiento.

En la edición de hoy, Cinco Días ofrece abundantes detalles adicionales sobre cómo va a funcionar este mercado de plazas de equipos de fútbol. En el reglamento que desarrolla estos extremos llaman poderosamente la atención varios puntos: que la Federación perciba el 15% de cada transacción; que la Liga del Fútbol Profesional tenga un derecho de retracto, y que el dinero obtenido en la operación se destine primero a deudas con la Federación y la Liga, luego a deudas entre clubes, más tarde a deudas con jugadores y, por último, a otras deudas, por ejemplo con Hacienda o la Seguridad Social.

La iniciativa parece, al menos en principio, aprovechable, una vez se superen las lagunas legales que los expertos empiezan a observar. Sería lamentable, sin embargo, que, con el correr del tiempo, este esquema se convierta en la tabla de salvación para clubes que han convertido su gestión en el arte de ir acumulando deudas sin freno hasta situarse al borde de la quiebra, algo habitual en la historia reciente del fútbol español.