Mercados

La Bolsa pierde un 3,32% en la peor semana desde mayo

Dicen los bolsistas con más horas de vuelo que hay ciertas cosas que no afectan a la Bolsa hasta que empiezan a afectarla. Esta semana ha sido un buen ejemplo. La Bolsa y el petróleo compartían máximos de forma ejemplar, sin ningún conflicto ni interferencia de uno con otra. Sin embargo, ha sido superar la cota de los 75 dólares -después de varias semanas sobre los 70- y venirse abajo los mercados. La caída de la Bolsa en la semana ha sido del 3,32%, la más abultada desde la que se cerró el 19 de mayo, cuando el mercado perdió el 3,75%.

Esta vez no se han registrado sesiones de fuertes pérdidas. La peor fue la del jueves, con un descenso del 1,41%. Han sido pérdidas sostenidas, con un 0,98% el martes y un 1,19% el viernes, marcadas en todo caso por los máximos del petróleo. El mercado Nymex y el barril Brent se han convertido en los termómetros de eso que se ha dado en llamar tensión geopolítica -y que nadie sabe muy bien qué significa-, y por eso esta semana estaban disparados. El martes fue el atentado de Bombay y a continuación vino el bombardeo y el bloqueo del Líbano por parte de Israel. El resultado, petróleo en 78 dólares, el dinero huyendo de los activos con mayor riesgo y los analistas que creían haber dejado atrás la corrección repasando sus notas. Un 3,32% en una semana no es poca cosa.

El principal factor bajista ha sido el petróleo y la inestabilidad en el imprevisible Oriente Medio, pero otros dos elementos han reforzado el sentimiento vendedor. La temporada de resultados de Estados Unidos se estrenaba esta semana y, aunque es pronto para sacar conclusiones, lo poco que han visto los analistas no les ha gustado. Además, en la sesión del viernes se conocieron los datos de confianza del consumidor y de ventas al por menor de Estados Unidos, que estuvieron muy por debajo de las expectativas agravaron las pérdidas de Wall Street.

Así las cosas, el Dow Jones ha perdido un 3,35% en tres días, en la peor racha de todo el año.

Con este panorama se enfrenta el mercado al inicio de la temporada de resultados empresariales. Algunas compañías del Ibex 35, como Iberdrola o Antena 3, rinden cuentas la próxima semana, pero donde se va a dirimir el futuro de los mercados, al menos a corto plazo, es en Wall Street, donde la campaña de resultados entrará en su apogeo. Sin olvidar, claro está, las operaciones empresariales, que más de una vez este año han sacado a los mercados de un atolladero.

Los tipos, en segundo plano

Parecía que la actualidad bursátil pasaba sólo por un sitio: por la evolución de los tipos de interés. El mercado había empezado a corregir después de conocerse el dato de inflación de Estados Unidos en abril, y estuvo varias semanas oscilando al ritmo que marcaban las palabras de Ben Bernanke o Jean-Claude Trichet. Subió tipos la Reserva Federal de Estados Unidos y la Bolsa vivió dos de las mejores sesiones del año que eran, además, las dos últimas del primer semestre. Y se olvidó de los tipos. Algo que podría haber parecido una buena noticia hace un mes y medio pero que, a la postre, ha resultado un mal negocio para el bolsista, pues lo que se ve más allá de los tipos no gusta.

Así, los tipos de interés de la deuda han retrocedido, aprovechando el dinero que salía de la renta variable en los últimos días. El trasvase de fondos han sido más lento, en cualquier caso, que en la corrección del mes de mayo. El tipo de la deuda a 10 años está en España en el 3,981%, en Alemania en el 3,983% y en Estados Unidos en el 5,065%. Las expectativas sobre tipos de interés, en todo caso, apenas han variado últimamente. Los mercados siguen apostando por que tanto el Banco Central Europeo como la Reserva Federal de Estados Unidos encarezcan en precio del dinero en un cuarto de punto antes del otoño.