Descarrilamiento en Valencia

El convoy del metro de Valencia iba al doble de la velocidad permitida

Exceso de velocidad. Esa es la razón que pudo desencadenar el accidente del lunes en la línea 1 del metro de Valencia, en el que murieron 41 personas y resultaron heridas otras 49, dos de ellas en estado crítico, según un comunicado difundido ayer por el Comité de Seguridad de la Circulación de la compañía Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV).

En una primera evaluación de la caja negra, los técnicos descubrieron que en el momento del descarrilamiento el tren circulaba a 80 kilómetros por hora cuando en la zona del accidente, con un trazado en doble curva, se debía circular a una velocidad máxima de 40 kilómetros.

Ante estas averiguaciones, José Ramón García Antón, conseller de Transportes del gobierno valenciano, confirmó que, tras conocer los primeros datos de la caja registradora de eventos del convoy siniestrado, 'el exceso de velocidad ha sido la consecuencia de ese desgraciado descarrilamiento'.

Antón se reafirmó en esa tesis al confirmar que las ruedas del convoy (construido por Alsthom) y la bóveda del túnel estaban en perfectas condiciones, y que no se apreciaba sobrecarga en los vagones del tren, por lo que descartó otras hipótesis barajadas en un primer momento como la rotura de una rueda o el desprendimiento de una pared.

'Ningún conductor estaría tan loco para circular a esta velocidad en un punto tan peligroso', señaló Fernando Soto, responsable del sindicato de conductores de tren de Valencia, por lo que sugirió que el conductor pudo haber sufrido un desvanecimiento en el momento del accidente. Desde el Sindicato Independiente Ferroviario fueron más allá y apuntaron que el accidente pudo estar provocado por la falta de capacitación del conductor.

Según Jorge Álvarez, secretario del SIF, el conductor del convoy, una de las 41 víctimas mortales, no era maquinista, sino un agente de estación que trabajaba en su puesto desde abril tras haber recibido 224 horas de clases prácticas en 14 días, cuando el periodo de formación es de dos meses.

Mientras tanto ayer se ofició en la Catedral de Valencia un funeral solemne, al que asistieron entre otros, el presidente del Gobierno, el del Congreso de los Diputados y los Reyes.

36.000 euros por cada persona fallecida

FGV tenía suscritas dos pólizas con Zurich y Winterthur desde el 18 de mayo de 2005. Con Zurich firmó un contrato para cubrir el seguro obligatorio de viajeros y el de responsabilidad civil por 922.180 euros, mientras que aseguró el material rodante con Winterthur por 175.000 euros. Ambas pólizas expiraban en 2007.

Fuentes de Zurich señalaron que aún es pronto para conocer las indemnizaciones y el plazo para pagarlas y rehusaron confirmar la cifra de 12 millones hecha pública por algunos medios de comunicación. El seguro obligatorio de viajeros suscrito por FGV establece una indemnización de 36.000 euros por fallecido, mientras que la cantidad de la responsabilidad civil debe estudiarse caso por caso.