Operación Malaya

El precio de construir en Marbella

Varios detenidos amasaron una fortuna con los gobiernos del GIL

El caso Marbella ha dejado al descubierto que en la etapa del GIL eran una práctica común las comisiones ilegales para poder construir en el municipio, lo que ha puesto contra las cuerdas de la sospecha a los promotores con intereses en la Costa del Sol. Un total de 13 detenidos (la mayoría fueron puestos en libertad bajo fianza este fin de semana), además de otros tantos concejales, se repartían, según la investigación, los sobornos con el cerebro de la trama Juan Antonio Roca. Y no se descartan nuevas detenciones de empresarios tras las declaraciones de los ya imputados.

Los nombres de los implicados, casi todos ellos con obras ilegales paralizadas en Marbella por orden de la justicia, coinciden con los de los empresarios que más fortuna han amasado vendiendo promociones en la costa malagueña. Es el caso del granadino José Ávila Rojas o del murciano Tomás Olivo, cuyos negocios crecieron como la espuma desde la llegada de Jesús Gil a Marbella. El primero de ellos, especializado en vivienda residencial y con una bolsa de suelo para construir 20.000 viviendas en los próximos años, principalmente en Málaga y Almería, acumula una larga trayectoria en los tribunales. El polémico proyecto Banana Beach de una de las filiales de Ávila Rojas provocó la primera sentencia firme contra el ex alcalde Julián Muñoz.

Tomás Olivo, por su parte, llegó a Marbella de la mano de Juan Antonio Roca, también murciano, y levantó en la localidad el mayor centro comercial de Andalucía, La Cañada, cuya ampliación ilegal ha sido impugnada por la Junta.

Ávila Rojas o Tomás Olivo llegaron de fuera y prosperaron gracias a Roca

También recaló en Málaga el empresario Emilio Rodríguez, dueño de Construcciones Salamanca, firma en plena expansión y diversificación en Marbella gracias a sus buenas relaciones con Roca. Además de los residenciales, es el dueño de la plaza de toros de Puerto Banús y del Diario Málaga Costa del Sol.

También ha tenido una trayectoria espectacular la inmobiliaria Aifos, cuya sede de Málaga fue registrada el viernes tras ser detenido su director comercial. Su relación directa con Marbella se centra en los hoteles de lujo Guadalpín, cuyas licencias se tuvieron que negociar con Roca, según fuentes de la investigación.

En cuanto a Cristóbal Peñarroya, también detenido, está considerado uno de los pioneros de la promoción inmobiliaria en Costa del Sol, en donde implantó el concepto de 'todo incluido'. Fue condenado en el caso de la textil Intelhorce. Además de los que tienen negocios directos en Marbella, algunos de los detenidos figuran en la categoría de testaferros del cerebro de la trama. Es el caso de Salvador Gardoqui y sobre los hermanos ganaderos Ignacio y Manuel González Sánchez-Dalp, también promotores sevillanos.

El joyero cordobés que aterrizó en Málaga

Entre los encarcelados en el caso Marbella sobresale por popularidad y por el peso de sus negocios el cordobés Rafael Gómez Sánchez, apodado Sandokán. Joyero, promotor y dueño de 36 empresas, dispone de un patrimonio sin cuantificación oficial y que fuentes del sector calculan en unos 2.500 millones de euros. Se trata del prototipo de empresario hecho a sí mismo.

Hace 10 años pasó de las joyas al ladrillo y ahora lo intenta con nuevos negocios como el sector sanitario o los parques de atracciones. Estas dos líneas de negocio, el parque Tívoli y el hospital de lujo Xanit, se desarrollan en la Costa del Sol, donde posee grandes bolsas de suelo. Sin embargo, sólo cuenta con un proyecto en Marbella, una urbanización que había intentado desbloquear con el Ayuntamiento, según ha confesado.

Gómez Sánchez es uno de los socios inmobiliarios de Cajasur, alertada por el Banco de España por su excesivo riesgo en sociedades inmobiliarias.