EDITORIAL

Airbus, en zona de turbulencias

Airbus, controlada por el consorcio aeronáutico EADS, es un símbolo de lo que la UE puede hacer en el campo industrial. Una asociación internacional de empresas europeas que compite con solvencia y productos punteros a nivel global. El gigante estadounidense Boeing recibe con preocupación cada éxito del grupo europeo.

Pero el vuelo de Airbus ha entrado en una zona de turbulencias, que incluso ha llevado al Gobierno francés a cuestionar la gestión actual y a manifestar su deseo de revisar el pacto de accionistas en EADS para elevar su poder en el accionariado. El anuncio del nuevo retraso en las entregas del A-380, su gran apuesta, y el cruce de acusaciones entre la cúpula franco-alemana sobre la responsabilidad en el aplazamiento produjeron un castigo en Bolsa notable: una caída del 25% en un día. Los mercados rehúyen las malas noticias y últimamente EADS las fabrica en serie. Su otra gran baza, el A-350, está perdiendo la puja con el B-787 de Boeing, y Airbus se ha visto obligada a modificar su avión. Son errores serios, con un elevado coste en pedidos e ingresos, que la compañía debe solventar a la vez que envía un mensaje de confianza a sus clientes.

Pero la credibilidad del grupo está también en juego por la sospecha de que uno de los copresidentes de EADS, el francés Noël Forgeard, y otros directivos emplearon información privilegiada sobre los retrasos del A-380 para vender opciones sobre acciones o títulos. Forgeard, para el que ya se barajan nombres de sustitutos en Francia, presidió Airbus de 1998 a 2005 y ha sido uno de los grandes impulsores del proyecto aeronáutico europeo. Una razón más para que su operativa con títulos de EADS sea objeto de una investigación a fondo y con la urgencia que requiere el caso.

No hay duda de que el favorecido de esta turbulencia es Boeing, que está expectante por si le beneficia la resolución sobre la denuncia presentada por EE UU ante la OMC por ayudas de Estado a Airbus. Ante esta tormenta, el mejor papel que pueden jugar los socios es, como ha hecho España, apoyar al consorcio.