EDITORIAL

Gestionar la abundancia

Los ingresos públicos mantienen un ritmo de crecimiento coherente con un avance de la actividad más alto que el declarado de manera oficial. Todos los instrumentos tributarios registran tirones generosos, sobre todo Sociedades e IVA, espejo indiscutible de la marcha de la actividad, lo que permitirá a las Administraciones públicas cerrar el ejercicio con números negros más abultados que en 2005. El escenario para los próximos ejercicios no es menos optimista, pese a que los responsables de Economía y Hacienda manejen cifras moderadas. No quieren levantar el ánimo reivindicativo de agentes gastadores y socios políticos. Y menos cuando está pendiente el nuevo modelo financiero entre el Estado y el resto de Administraciones. Que haya dinero no significa que haya que gastarlo, aunque ese sea uno de nortes de la política. España precisa ahorro para financiar su crecimiento y el Gobierno debe gestionar con criterio la abundancia.