EDITORIAL

El gobierno de BME

El sistema de gobierno corporativo de Bolsas y Mercados Españoles (BME) se ha convertido en objeto de polémica de forma súbita y algo artificial. El Banco de España y la CNMV han criticado con dureza a BME por no cumplir un código que no sólo no es obligatorio, sino que ni siquiera está en vigor, y justo cuando la sociedad que gestiona los mercados daba entrada de golpe a cuatro independientes en su consejo. BME encabezó la revuelta de algunas empresas frente al borrador inicial del Código Conthe. En parte por ello, la CNMV debería cuidar que sus críticas y exigencias no parezcan una revancha frente a ese papel. Pero por lo mismo BME debería esmerarse en ser un modelo de buen gobierno corporativo, de modo que no quede la impresión de que combatía en interés propio contra el nuevo código. No cabe duda de que la singular posición que ocupa BME es razón suficiente para exigirle el máximo cumplimiento de las recomendaciones de buen gobierno, pero es injusto hacerlo antes de tiempo y sin tomar en cuenta el difícil juego de equilibrios que ha tenido que hacer Antonio Zoido para sacar adelante el propio proyecto de holding de mercados.