Aerolíneas

La aerolínea Varig se juega la supervivencia esta semana en una subasta judicial

Varias empresas brasileñas y un grupo de inversión europeo pugnan por el control de Varig, la que fuera aerolínea de bandera en Brasil, que se encuentra en suspensión de pagos desde hace más de un año.

El futuro de Varig se decide el jueves (iba a ser hoy) en una subasta que la aerolínea brasileña celebrará en su hangar del aeropuerto de Santos Dumont, en Río de Janeiro. Marcelo Gomes, un interventor judicial de la consultora Álvarez & Marsal, dará a conocer las empresas nacionales e internacionales que se han interesado por la venta, que ofrece dos opciones: la empresa entera o en dos partes, el negocio doméstico y el internacional.

En suspensión de pagos desde hace un año, Varig depende de la subasta para poder sobrevivir. 'Si la subasta no tiene éxito lo más probable es que desaparezca', advierte Richard Dubois, consultor del sector aeronáutico. 'No tiene ninguna credibilidad en el mercado, algunos de sus aviones están bloqueados sin poder volar... Si no tiene una inyección de capital inmediata su desaparición es cuestión de días o semanas', explica.

Varig carece de ingresos para hacer frente a los gastos más inmediatos, como el combustible o los salarios. Sus deudas alcanzan los 8.000 millones de reales (2.800 millones de euros) y sus principales acreedores son las estatales BR Distribuidora, Infraero -que gestiona los aeropuertos- y Banco de Brasil.

La que fue aerolínea de bandera de Brasil sigue operando gracias a una sentencia judicial que ha obligado a BR Distribuidora a aplazar el cobro del combustible que le suministra. También ha obtenido una sentencia favorable en los tribunales de Nueva York, que prorroga hasta el 13 de junio la protección judicial de los aviones alquilados a empresas estadounidenses.

Acuerdo

La subasta es fruto de un acuerdo entre la asamblea de acreedores, los trabajadores y el Gobierno. Las condiciones son que la venta de Varig como un todo tenga un valor mínimo de 860 millones de dólares y, si es escindida, la parte doméstica debe superar los 700 millones de dólares. El comprador no heredará las deudas.

Las dos mayores aerolíneas brasileñas, TAM y GOL, se han interesado en la subasta. También Ocean Air, Aero LB (formada por la portuguesa TAP e inversores brasileños) y Azulis Capital, una empresa brasileña contratada por un grupo franco-suizo que no ha revelado su identidad. Las dos opciones con más posibilidades Ocean Air y TAM y el precio podría alcanzar mil millones de dólares.

La cuota de mercado de Varig ha caído en un año del 31% al 19% en vuelos nacionales y del 79% al 71% en internacionales.

Prueba de fuego en un año electoral

Varig es la primera empresa a la que se va aplicar la nueva ley de quiebras, sancionada el año pasado, que permite vender sin traspasar las deudas, lo que facilita el mantenimiento de la actividad y su recuperación.

El Gobierno está muy interesado en que la aerolínea no desaparezca, sobre todo por las elecciones de octubre. 'Una quiebra como esa en año electoral sería como mostrar el fracaso de la política económica', opina el consultor Richard Dubois.

Por eso, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social dará créditos al posible comprador, pese a que el préstamo que ofrecía para mantener la empresa hasta la subasta no se le concedió por considerar los proyectos inviables.