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Un país perezoso para pagar

España está entre los Estados que tienen más riesgos de impago de Europa, según un estudio de Intrum Justitia que recomienda tomar medidas

España es mala pagadora, como pone de manifiesto una cifra: las empresas cobraron con retraso 16.000 millones de euros durante el año pasado. Aunque la cifra es alta, cabe decir que, de esta cantidad, sólo un 2,6%, es decir, 416 millones de euros, no se recuperaron nunca. El resto se llegó a ingresar en diferentes plazos de tiempo, dependiendo de cada caso en particular.

Según se desprende del estudio Índice de riesgo aplicado a 22 países europeos realizado por Intrum Justitia (multinacional europea especializada en el tratamiento y gestión de cuentas a cobrar), España está situada en el puesto 19, a la cola de los países que tienen una 'gran necesidad de tomar medidas para disminuir el riesgo de impagos'. Sólo Polonia nos supera dentro de esta categoría. Los puestos 21 y 22, ocupados por Chequia y Portugal, ya se incluyen dentro de las naciones europeas que deben introducir 'urgentemente' cambios importantes para evitar esta situación.

En total, los retrasos contabilizados por este concepto en Europa fueron de 250.000 millones de euros en 2005. De este montante, las cifras españolas significan el 6,4%. El informe indica que los impagados en España significaron un 2,6% de las ventas totales de las empresas nacionales. Este porcentaje está por encima de la media europea, que es del 1,9%, y es, asimismo, tres veces superior al de otros países como Finlandia e Italia.

Se mire por donde se mire, el estudio arroja conclusiones demoledoras. Las empresas españolas tuvieron que soportar el pasado año que sus facturas se cobraran con un retraso medio de 14,7 días. Aunque para ser positivos, supuso una mejora frente a los 15,7 días del año anterior. Aún así, los datos están todavía lejos de los 13,4 días registrados hace dos años, en 2003. 'Una tendencia ligeramente positiva, pero aún así las cosas continúan mal en comparación con respecto a otros países', afirma Luis Salvaterra, director general para España y Portugal de Intrum Justitia.

Y los retrasos se suman a unos plazos de cobro ya de por sí dilatados en España. De media, se situó en 86,4 días el año pasado, muy por encima de la media europea que alcanzó los 59,2 días.

El sector público, en cabeza

Por clientes, el sector público es el que más tarda en pagar sus compromisos. En concreto, 113,3 días, plazo de tiempo que se ha mejorado con respecto a 2004, cuando el ámbito público tardó 116,5 días en hacer frente a los pagos. En total, una mejoría del 2,7%.

A continuación, se encuentran las empresas privadas, que registraron 82,4 días como periodo de tiempo de pago real. En este caso, también ha habido una ligera mejoría, aunque mínima, frente a los 83 días de 2004. La reducción ha sido del 0,7%. Por último, son los consumidores los mejores pagadores, ya que tardaron 63,6 días en hacer frente a los pagos en 2005, una cifra que significa una reducción en los plazos del 1,5% en comparación con 2003, cuando alcanzó los 64,6 días. Para Salvaterra, 'es necesaria una gestión de créditos y cobros más profesional por parte de las empresas, sobre todo en las pymes. Los plazos son demasiado dilatados'.

A su juicio, para cambiar este panorama es necesario cambiar la legislación. 'Debe penalizarse más a los malos pagadores en los intereses de demora y en la imputación de los gastos de cobro a los deudores'.

Salvaterra encuentra como razón de esta situación la actitud más 'compresiva' que existe en los países del Sur de Europa hacia los deudores. 'Además, aquí se utilizan muchos abogados a la hora de cobrar, mientras que en el Norte de Europa hay más acuerdos extrajudiciales'. La solución vendría, en su opinión, por contagio europeo. 'La relación con Europa influirá para que las empresas paguen más rápidamente. No les quedará más remedio que cambiar', declara.

Y es que son los países nórdicos, como Finlandia y Suecia, quienes muestran los índice de riesgo de impago más bajos de toda Europa. Por su parte, Francia, Alemania y Reino Unido, mercados de exportación importantes para España, han aumentado este riesgo en 2005.

Escasa perspectiva empresarial de mejora

Si la situación actual es preocupante, el estudio señala que la tendencia no va a cambiar significativamente. Las compañías no prevén una transformación importante en la evolución futura de los índices de riesgo de impago. Por ejemplo, una de cada cuatro empresas españolas cree que los niveles de impago aumentarán en el futuro, mientras que más de la mitad opina que el nivel de riesgo se mantendrá en su situación actual. Sólo un 10% de las compañías que han participado en el estudio se muestran más confiadas en que se va a producir una mejoría.

Estos problemas de impago han hecho que los proveedores desarrollen nuevas políticas de gestión interna de crédito. Una situación a la que también se han visto abocados por la implantación del Nuevo Acuerdo de Capitales para los Bancos (Basilea II). Las nuevas normas para el mercado de financiaciones han llevado a que el riesgo excesivo se desplace de las instituciones bancarias a los proveedores.

Sin embargo, según se traduce del estudio, la mayoría de ellos siguen sin utilizar totalmente las políticas de crédito de las que disponen. Por último, el informe indica que 'los ingresos recibidos como consecuencia de una mejora en el comportamiento de pago se destinan principalmente a los intereses internos de la empresa y muy poco de estos ingresos se transmiten a los propios proveedores'.