EDITORIAL

La fortaleza de Mapfre

Los responsables de Mapfre han tomado una decisión que, tarde o temprano, era inevitable: modificar la peculiar estructura de la sociedad y lanzarse a competir a nivel mundial. Todas sus actividades pasarán a depender del holding que cotiza en Bolsa, Corporación Mapfre, que se convertirá en Mapfre, SA. Es una sabia decisión que dará a Mapfre su verdadera dimensión, tanto por capitalización como por músculo financiero y número de accionistas. Y es más interesante porque no oculta unos ambiciosos planes de crecimiento internacional que deben convertir a la aseguradora española en una de las primeras del mundo. El cambio servirá también para despejar dudas a muchos inversores internacionales que no entendían la inusual estructura del grupo. Una adecuada contraprestación a los 3,78 millones de mutualistas, que los anime a transformarse en accionistas, ha de ser la guinda de un proceso con una enorme potencialidad.