Debate del estado de la nación

El Gobierno eximirá de impuestos el alquiler de pisos para jóvenes

Los empresarios menores de 35 años tendrán una bonificación del 50% en la Seguridad Social del primer trabajador fijo.

Los jóvenes se convirtieron ayer en protagonistas del debate del estado de la nación, pues buena parte de las medidas anunciadas por José Luis Rodríguez Zapatero les tienen como destinatarios, a un año vista de las elecciones locales y autonómicas. Entre ellas destacan dos: La exención en el IRPF de las rentas procedentes de alquileres a menores de 35 años y la bonificación del 50% de la cuota a la Seguridad Social por el primer trabajador indefinido contratado por jóvenes empresarios.

La primera es una iniciativa destinada a fomentar el mercado de alquiler para jóvenes que desde Hacienda se había descartado hasta ahora por su posible impacto recaudatorio, pero que desde el PSOE había sido reivindicada con insistencia en los últimos meses en casi todos los foros donde se debatieron con los responsables del Ministerio de Economía las grandes líneas de la reforma tributaria. José Luis Rodríguez Zapatero se reservó hasta ayer su anuncio aprovechando el discurso de política general que hizo en el Congreso y la atención preferente dedicada en el mismo al problema de la vivienda.

Falta un año para las elecciones locales y autonómicas y el presidente situó este problema entre sus prioridades. En este contexto, recordó que en sus primeros cien días de gobierno aumentó en 1.031 millones de euros el presupuesto dedicado a este capítulo, cifra con la que se favoreció el acceso a a la vivienda de 71.000 familias más. El año pasado, el Ejecutivo aprobó un plan estatal con un horizonte hasta 2008 y una inversión prevista de cerca de 7.000 millones destinada a 720.000 familias. En 2005 se iniciaron cerca de 80.000 viviendas protegidas, la cifra más alta de los últimos catorce años. Asimismo, el Gobierno ha liberado en dos ejercicios más de 10 millones de metros cuadrados de suelo público del Estado, más que en los 25 años anteriores. En ellos se construirán 33.000 viviendas protegidas. Zapatero destacó que el precio de la vivienda, aún siendo todavía muy alto para amplios segmentos de la población, ha moderado su crecimiento hasta tasas de cinco años atrás. La vivienda ocupa el tercer lugar en las preocupaciones de los españoles y ha pasado a ser un factor electoral de primera magnitud al que, voluntariamente, el presidente quiso dar visibilidad en 2004 con la creación de un Ministerio específico.

El presidente anuncia en el debate del estado de la nación un amplio paquete de ayudas y créditos blandos destinados a la formación de los jóvenes estudiantes

Rajoy reclama al Gobierno medidas contundentes para combatir la inflación y el déficit exterior

Zapatero dedicó también ayer otro gran apartado de su intervención a la reforma laboral pactada el pasado día 9 con los sindicatos y empresarios. Gracias a ella, el plan extraordinario de conversión de contratos generará, según sus cálculos, cerca de medio millón de puestos indefinidos en el segundo semestre del año, a los que habrá que sumar otro medio millón hasta 2008 como consecuencia de las medidas contra el encadenamiento sucesivo de contratos. En total, un millón más de empleos fijos. De estas iniciativas, recordó Zapatero, se beneficiarán sobre todo los jóvenes, pues por primera vez se bonificará durante cuatro años su contratación indefinida. En este contexto, el presidente hizo otro anuncio importante. Con el objetivo de fomentar el empleo y la creación de empresas, el Gobierno bonificará en un 50% la cuota empresarial a la Seguridad Social por el primer trabajador indefinido contratado por empresarios menores de 35 años.

Perspectivas económicas optimistas

El presidente dibujó en el Congreso una coyuntura y unas perspectivas económicas optimistas que permitirán estas y otras medidas. Según sus previsiones, el crecimiento se afianzará claramente por encima del 3%, con un mejor comportamiento de las exportaciones que ya se ha detectado, recordó, en el primer trimestre de este año al registrarse un aumento de las mismas de dos dígitos por primera vez desde el 2000. Zapatero acentuó el superávit de las finanzas públicas del 1,1% del PIB conseguido el año pasado y el resultado similar que espera para este ejercicio, además de la continua reducción de la deuda pública, situada en el 43,2%, seis puntos menos que la de 2004. En 2010, pronosticó, se rebajará al 34%.

Pocas horas antes de subirse a la tribuna, Zapatero recibía los últimos datos anticipados de inflación, con un aumento interanual de dos décimas en mayo, hasta el 4,1%. Sin negar su importancia, se comprometió a tomar medidas ligadas al modelo productivo y a la competencia que no llegó a precisar. En todo caso, pronosticó que los precios mejorarán en los próximos meses pese al comportamiento del precio del crudo.

El bloque de anuncios dirigido a los jóvenes se complementó con otros compromisos de ayudas muy concretos. Alrededor de 5.000 profesores se podrán incorporar durante un curso a las universidades más prestigiosas del mundo gracias al programa José Castillejo. Además, en los próximos cuatro años un programa específico financiará estudios de posgrado a jóvenes de hasta 35 años mediante becas o créditos blandos a tipo cero de hasta un máximo de 15.000 euros que tendrán que devolver una vez incorporados al trabajo. En ese mismo periodo, otro programa complementará la cuantía de las becas Erasmus de movilidad universitaria hasta un máximo de 6.000 euros. Para ayudar al aprendizaje de idiomas, el Gobierno subvencionará con ayudas de hasta 1.000 euros a los jóvenes de entre 18 y 30 años para cursos de inglés en España o en el extranjero. Por último, con el fin de intensificar la incorporación de los jóvenes a la sociedad de la información se habilitarán dos programas de préstamos a tipo cero, que valdrán también para la adquisición de paquetes informáticos con conectividad de banda ancha.

El líder del PP, Mariano Rajoy, evitó centrar su réplica al presidente en la política económica y prefirió adentrarse en el debate territorial, el problema de la inmigración, la inseguridad ciudadana y la política exterior. No obstante, reclamó a Zapatero medidas contundentes contra la inflación. 'El déficit del sector exterior, las pérdidas de competitividad y el crecimiento de los precios hacen cada vez más difícil la continuidad del actual modelo de crecimiento. Su Gobierno', le dijo al presidente, 'da la impresión de estar cruzado de brazos, encantado con la herencia recibida y ya es hora de que abandone la pasividad y la política de parches'.

Rajoy cuestionó también la política de vivienda del Gobierno, mantuvo que los pisos han subido el 30% desde que la gestiona el PSOE y ridiculizó la tarea de la Sociedad Pública de Alquiler, pues ha firmado 1.208 contratos en toda España frente a los cerca de 2.500, argumentó, que ha tramitado la agencia de alquiler del Ayuntamiento de Madrid.

Al final del duelo dialéctico mantenido con Zapatero, interrumpido por el presidente del Congreso, Manuel Marín, con una aplicación bastante rígida y polémica del Reglamento, Rajoy optó por deslegitimar la política del Gobierno en su conjunto. 'Estamos ante un Gobierno que carece de plan y de rumbo, que no sabe que hacer con España y que se equivoca al escoger las prioridades', defendió. Y Zapatero le replicó: 'Todas sus profecías han resultado fallidas, lo más clamoroso es que no ha presentado ni una sola alternativa al país, usted no tiene ni idea de lo que es realmente España'.

El enfrentamiento entre ambos desembocó en un auténtico diálogo de sordos en el que Rajoy optó por pedir hasta tres debates monográficos sobre inmigración, seguridad ciudadana y política exterior, una prueba irrefutable, interpretó Zapatero, de que el líder del PP perdió el debate.

La realidad es que después de dos horas y media de cruce dialéctico, los diputados del PSOE estaban muy satisfechos de la actuación del presidente y que en las filas del PP se recogían opiniones para todos los gustos.

CiU elogia el Estatuto y ERC tiende la mano en política social

Convergència i Unió hizo ayer una clara defensa del Estatuto catalán, pero advirtió al presidente del Gobierno que no respaldará aquellos proyectos que, como la ley de Dependencia, vulneran, en su opinión, el contenido y el espíritu de la reforma.

Durán subrayó que se trata de un buen Estatuto y por eso aclaró que 'de ninguna de las maneras' CiU podría compartir proyectos legislativos que fueran contradictorios con el nuevo marco de autogobierno. Entre estos proyectos destacó la Ley Orgánica del Poder Judicial, la Ley de Dependencia, la del Estatuto de la Función Pública, la Ley de Bases del Régimen Local o las Leyes sectoriales de Puertos.

Pese a todo, Durán dejó claro que se abre un 'nuevo ciclo' en esta legislatura a través del diálogo entre el Gobierno y los nacionalistas catalanes, aunque la coalición, advirtió, no dará 'cheques en blanco'. 'No lo haremos', abundó, 'porque queremos saber qué se va a hacer con ese cheque y segundo, porque es un grave riesgo poner la firma en un cheque sin que previamente se haya consignado el importe. Esto es lo que se llama responsabilidad y diligencia', argumentó.

En este sentido, advirtió a Zapatero que este tránsito hacia una nueva situación será seguramente 'mucho más complejo', y destacó que será la política catalana la que 'va a condicionar' la posición de CiU en esta Cámara, y 'no al revés'.

La intervención de Durán contrastó con la del portavoz de Esquerra Republicana de Cataluña, Joan Puigcercós, para quien se ha llegado a un Estatuto que castiga los intereses de los catalanes a través de un modelo de financiación en el que éstos no ganan nada.

Puigcercós se quejó de haber sufrido 'una situación de acoso' durante la elaboración del Estatuto por parte de grupos de presión contrarios al aumento del autogobierno. En este contexto, criticó la actitud colaboracionista de CiU y también de Zapatero 'por no haber aguantado la presión de la derecha'.

Pese a estas críticas, el representante de ERC tendió la mano al presidente del Gobierno para encauzar los grandes proyectos de política social en lo que resta de legislatura.

El líder del PP pone sus condiciones para hablar con ETA

Como había pactado previamente con el líder del PP, José Luis Rodríguez Zapatero pasó de puntillas por el alto el fuego de ETA y sólo dedicó al final de su discurso inicial una breve mención al mismo y a sus intenciones para las próximas semanas. El presidente reclamó 'generosidad' a todas las fuerzas políticas en la tarea de acabar con el terrorismo, pendiente como está de pedir al Congreso autorización para entablar una negociación directa con la organización. 'Nos hemos ganado como sociedad el derecho al fin de la violencia, a la paz y a la esperanza de convivir juntos tan sólo sometidos a los mandatos de la libertad y de la ley. Reafirmo hoy mi determinación de trabajar para el fin de la violencia para el fin de ETA', señaló Zapatero antes de expresar su confianza en que ésta 'pueda ser una tarea de todos porque todos lo merecemos'.

El líder del PP, Mariano Rajoy, advirtió que no podrá apoyar al Gobierno al no haberse verificado una 'decisión irreversible' de la banda de renunciar a la violencia. En este sentido, defendió que sólo se podrá iniciar una negociación con ETA si, además de dejar completamente las armas, la organización terrorista pide perdón a las víctimas de su violencia.

'Si es con este fin', precisó Rajoy, 'el PP apoyará al Gobierno. Debe quedar bien entendido que de la violencia terrorista no se extraerá, en ningún caso, ventaja o rédito político alguno. De acuerdo con ello, el PP no prestará su apoyo a ninguna clase de negociación que tenga como objeto pagar un precio político bien sea a ETA, a sus cómplices o a sus sostenedores', añadió el presidente del PP.

En la exposición de sus condiciones, Rajoy insistió en que aunque se inicie un proceso de negociación con ETA, Batasuna no podrá presentarse a las elecciones locales del año que viene mientras no cumpla con los requisitos que la ley de Partidos impone para ello. Varios dirigentes de Batasuna, entre ellos su portavoz, Arnaldo Otegi, tienen previsto comparecer ante la Audiencia Nacional mañana jueves, cita que ha causado varias advertencias al Gobierno por parte de la izquierda aberzale.

Fuentes gubernamentales dijeron que la intervención de Rajoy había estado 'según lo previsto'.-

Rajoy dice que hay 1,3 millones de inmigrantes ilegales

Tras el debate de ayer es evidente que mucho tendrán que cambiar las cosas para que pueda haber un pacto sobre inmigración entre el Gobierno y el principal partido de la oposición. Mariano Rajoy reprochó a José Luis Rodríguez Zapatero haber dado pie con la regularización de trabajadores gestionada el año pasado a 'una gran convocatoria', a un 'efecto llamada ecuménico' y a una 'entrada de inmigrantes anárquica, incontrolada e insostenible'. Según sus datos, hay ahora en España 1,3 millones de inmigrantes en situación irregular al tiempo que no se sabe 'cuántos ministerios llevan al alimón este problema y a quién le corresponde la responsabilidad de esta tarea'.

El líder del PP criticó también la tardanza con la que el Gobierno ha pedido ayuda a la Unión Europea para poner 'parches donde menos falta hace'. 'Por cada inmigrante que se juega la vida en un cayuco, entran cien por el Pirineo. El año pasado llegaron unos 7.000 inmigrantes a las costas canarias y entraron 700.000 por la frontera francesa. Con una diferencia: por el sur, nos llegan víctimas de las mafias, pero por el norte, mezclados con la gente que viene a resolver su vida, se nos cuelan plácidamente las mafias y delincuentes. Conviene no confundir tareas', advirtió Rajoy.

El presidente del PP anunció que en breve acudirá a Canarias para estudiar la situación sobre el terreno y animó al presidente a seguirle en su visita a las islas, a pesar de que la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, ya se ha desplazado a las mismas en dos ocasiones.

Zapatero cuestionó la autoridad de Rajoy para denunciar en estos términos el problema de la inmigración y le recordó que cuando llegó al Gobierno en abril de 2004 se encontró con cerca de 1,5 millones de inmigrantes en situación irregular que heredó de la administración hasta entonces gestionada por el PP.

El presidente recordó a Rajoy que el PP también realizó regularizaciones e incluso leyó desde la tribuna los titulares de los periódicos de febrero de 2000 para enfatizar el desorden con el que éstas se gestionaron. En este contexto, Zapatero preguntó al líder de la oposición qué se podía hacer con 700.000 trabajadores en situación irregular y descartó que la mejor solución fuera su expulsión. 'No hay administración capaz de hacerlo', se defendió.

No obstante, matizó Zapatero, el Gobierno ya ha realizado algunas expulsiones y se gestionarán más en breve gracias a la cooperación con Mauritania, Senegal y a los acuerdos alcanzados con distintos países de la Unión Europea para que colaboren en el control de las fronteras.

El presidente del Gobierno recordó también a Rajoy que en 2003, penúltimo año de mandato del PP, se produjo la mayor llegada de inmigrantes en patera a las costas españolas, cerca de 20.000, y también a través de los aeropuertos, por culpa de la reducción de los efectivos policiales allí destinados.

Duelo de más de dos horas

El de ayer fue el debate entre el presidente y el líder de la oposición más largo, pese a lo cual el PP protestó por el escaso tiempo concedido a Mariano Rajoy (en la foto, aplaudido por sus diputados). En imágenes, José Luis Rodríguez Zapatero en la tribuna de oradores; el presidente del Congreso, Manuel Marín, y el portavoz de CiU, Durán i Lleida. manuel casamayón