CECA

Quintás vuelve a ser elegido presidente por unanimidad

El consejo de administración de la CECA aprobó ayer por unanimidad la reelección de Juan Ramón Quintás como presidente durante otro mandato de cuatro años. Para esta nueva etapa, Quintás se ha planteado como retos continuar en la defensa del modelo de las cajas españolas y reconducir el destino de la obra social.

Satisfecho y con las mismas ganas de hacer cosas del primer día. Así se mostraba Juan Ramón Quintás, de 62 años, ayer tras obtener el apoyo de los 24 miembros del consejo de administración de la Confederación Española de las Cajas de Ahorros (CECA) para repetir otro mandato como presidente.

Fue Ricard Fornesa, presidente de La Caixa y vicepresidente de la confederación, el encargado de presentar la candidatura en solitario de Quintás, en un discurso que dedicó a alabar la labor realizada por éste durante los últimos cuatro años. Como estaba previsto, no hubo ni un sólo voto en contra, a pesar de que en los últimos meses algunos presidentes de cajas, como Juan Pedro Hernández-Moltó, de Caja Castilla La Mancha, habían manifestado su intención de proponer un candidato alternativo para presidir CECA. La falta de apoyos, sin embargo, ha frustrado al final estos propósitos.

Para evitar sorpresas, Quintás comunicó hace cinco meses a los máximos responsables de las cajas de ahorros su deseo de continuar en la presidencia, un puesto que compagina desde mayo de 2002 con el de director general. Pero fue durante la asamblea anual del sector, celebrada el pasado 19 de abril, cuando se decidió a pedir el respaldo a los asistentes.

El responsable de CECA reconoce que existen discrepancias en el sector en algunos temas

Se trata de la tercera vez que Quintás es elegido por unanimidad y presume de ello con orgullo. La primera fue en 1994 al ser nombrado director general de la CECA y la segunda, en mayo de 2002, cuando Manuel Pizarro, ex presidente de la confederación y actual presidente de Endesa, le propuso para su sucesión. Tendrá que abandonar el cargo de director general dentro de tres años, al alcanzar la edad máxima de jubilación establecida en la legislación, aunque nada le impide continuar hasta el final de su mandato como presidente.

Relevo de Caruana

En esta nueva etapa, Quintás quiere culminar su trabajo. Y, como parte de ello, figura en un primer plano la defensa del modelo de las cajas. 'Cada vez somos más censurados y evaluados. Cada vez habrá una reflexión más profunda sobre el modelo, que es una singularidad institucional. Nosotros tenemos que pensar cuáles son los ajustes finos de cara al futuro', afirmó Quintás.

De hecho, las cajas han recibido recientemente fuertes críticas tanto desde Bruselas, donde los grandes bancos han acusado a estas entidades de competir con ventaja, como desde el Banco de España. El supervisor ha exigido al sector en varias ocasiones que vigilen su política de inversiones en empresas y que moderen el ritmo de crecimiento en hipotecas.

Ante el inminente relevo al frente del Banco de España -en julio termina el mandato de Jaime Caruana-, Quintás reconoce que esta institución ha tenido a lo largo de su historia 'un enorme protagonismo en el éxito de las cajas'. Pero, añade, que la situación ha cambiado y reclama más libertad de movimientos para el sector. 'No se puede pretender que la mitad del sistema bancario esté encerrado en una urna de cristal que le impida cometer errores'. Aun así, el presidente de la CECA matiza que 'aunque pueden producirse desencuentros, no es cuestión de personas sino de roles'.

Quintás reconoció ayer que existen algunas discrepancias dentro de las cajas sobre determinados aspectos, por lo que buscar 'soluciones razonables' a esta situación será otro de sus cometidos durante estos cuatro años. Hernández-Moltó, por ejemplo, propuso ayer la creación de una comisión ejecutiva en CECA, una alternativa que según Quintás no está exenta de riesgos ya que restaría peso en la toma de decisiones a una parte importante del sector.

También se avecinan cambios en algunas áreas de la CECA, con la jubilación de Manuel Lagares, director general adjunto, y de Victorio Valle, presidente de Funcas. Quintás aseguró que su intención es 'maximizar las sinergias entre el área de secretaría general y el área asociativa'. Esta última está integrada actualmente por tres divisiones: estadística, asesoría financiera y obra social y relaciones institucionales.

La obra social mira hacia dependencia e I+D+i

Uno de los buques insignia de las cajas de ahorros es la obra social. A esta partida, el sector invirtió 1.338 millones de euros en 2005, lo que supone un incremento del 15% respecto al año anterior. Uno de los objetivos que Quintás se ha marcado para los próximos años es plantear una nueva distribución de estos fondos y prestar mayor atención a materias como dependencia o I+D+i.

El presidente de CECA considera que en estos dos ámbitos debe existir una 'mayor colaboración con agentes privados y administraciones públicas', para que las actuaciones de ambos no se solapen. De hecho, el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, pidió hace cerca de un año a las cajas ayuda económica para I+D+i.

No es la primera vez que el destino de la obra social sufre cambios. En los últimos años, se ha producido un avance de las inversiones en asistencia social, I+D+i y medio ambiente, en detrimento de las actividades culturales. Aun así, este capítulo sigue siendo el que concentra un mayor volumen de la obra social. El pasado año, las cajas invirtieron 571 millones de euros en cultura, lo que supone un 42,74% del total.

La asistencia social y sanitaria acaparó 402,7 millones de euros, con lo que representa ya el 30,09% de los recursos. Educación e Investigación registró un crecimiento del 17,89%, al destinarse 240,79 millones de euros. La conservación del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional recibió 122,79 millones de euros, un 4,13% más.

Una situación que, a juicio de Quintás, tiene fecha de caducidad. El presidente de CECA se atrevió ayer a pronosticar que en un plazo de cinco años las inversiones en asistencia social habrán superado a las aportaciones al ámbito de la cultura. En el área de dependencia, por ejemplo, las cajas dedicaron en 2005 un total de 1.395 millones de euros.

En los últimos cinco años, las 46 entidades de ahorros que integran el sector invirtieron en obra social 5.679,95 millones de euros.