Fernando Roig

'Vamos a ceder tecnología a cambio de suministro de gas a buen precio'

Su apellido suena a deporte y a empresa. Siguiendo la misma línea que sus hermanos Juan y Paco, ha desarrollado una empresa de éxito, Pamesa Cerámica, de forma paralela a un club de fútbol, el Villarreal CF, semifinalista de la Champions.

Tras alcanzar las semifinales de la Liga de Campeones, el Villarreal, controlado en un 80% por Fernando Roig -su hermano Juan, presidente de Mercadona tiene otro 10%-, se ha convertido en el equipo de moda. Su fulgurante ascenso está asociado a la entrada de Roig, propietario de Pamesa Cerámica. 'Gestionar una empresa o un equipo de fútbol es lo mismo. Consiste en saber delegar y que cada uno sepa el papel que le corresponde, sea entrenador o director comercial'.

Usted llega al Villarreal a finales de los noventa cuando estaba en segunda división. ¿Pensaba en convertirlo en lo que ahora es?

En mi cabeza yo ya tenía que quería hacer un gran club, pero no sabía el tiempo que me costaría. Y los objetivos son los que hemos alcanzado.

¿En qué situación económica se encontraba el club?

Tenía una deuda de unos 2,4 millones de euros y no tenía ningún patrimonio. El campo tenía una capacidad de unos 3.000 espectadores, no tenía ciudad deportiva...

Usted inicia el proyecto subiendo a primera división. ¿Qué presupuesto tenía entonces el club?

Tres millones de euros, y ahora estamos en 50 millones. Además, ampliamos el estadio, que es municipal, con un acuerdo con el Ayuntamiento. Para ello compramos unas parcelas que se recalificaron y, con las plusvalías, pagamos la remodelación de El Madrigal, que sigue siendo propiedad del Ayuntamiento de Vila-real.

El urbanismo parece que sea la salvación de muchos clubes de fútbol.

Pero en nuestro caso no se usó para pagar deuda. Con lo que se obtuvo, se pagó un campo de fútbol que es del Ayuntamiento y que no hubiera podido realizar directamente.

¿Y la ciudad deportiva?

Esta sí es una inversión directa que hizo el Villarreal. Se compraron unos campos de naranjos y hoy son cinco campos de fútbol y dos de fútbol siete. Con esto hemos conseguido crear una cantera que no teníamos y ahora el Villarreal es uno de los equipos que más jugadores aporta a las categorías inferiores de la selección española.

¿Qué deuda tiene el Villarreal?

Prácticamente cero. Durante algún tiempo sí hicimos más gasto que ingresos, pero ahora ya hemos llegado a una situación de equilibrio.

¿De dónde le llegan los ingresos al club?

De los abonos obtenemos el 15% del presupuesto. El resto surge de los patrocinios, la publicidad directa y los derechos de televisión. Además, por llegar a la semifinal de la Liga de Campeones ingresaremos entre 12 y 13 millones de euros. Este año, por tanto, cerraremos con un ligero beneficio. Para los próximos cinco años vamos a hacer un presupuesto de unos 250 millones de euros. En ese tiempo queremos estar en competiciones europeas tres o cuatro temporadas y, un año por otro, mantener el equilibrio.

¿Cómo se podría frenar la escalada de gasto de los clubes?

Hemos hecho varias propuestas, entre ellas la de que un club que fiche a un canterano pague el valor añadido de formación. Pero algunos clubes no se adhirieron, otros intentan ahora borrarse o saltarse el acuerdo. Eso favorecería la contención del gasto. Pero es difícil, porque los clubes no somos del todo sinceros.

Su empresa, Pamesa, no esponsoriza al club y sí algunos de sus competidores, como Porcelanosa.

Es que no pretendo convertir el Villarreal en una cosa personal. La intención es abrirlo y que sea el gran equipo de Castellón.

Centrándonos ya en su empresa, se ha comentado que usted aspira a presidir la patronal del sector cerámico Ascer.

Quiero desmentirlo rotundamente. Ni quiero, ni seré presidente de Ascer.

Pero usted sí se ha caracterizado por encabezar iniciativas que rompían la tendencia del resto de empresas.

Fuimos los primeros que hicimos gres porcelánico, los primeros que rompimos el monopolio del gas firmando con BP... Y ahora estamos intentando ser los primeros en crear una comercialización de gas propia del sector cerámico.

Eso se está gestando ahora con la creación de Encersa que agrupa a varias empresas del sector y que controlará el 70% de Incogas. ¿Qué ahorro esperan lograr con esta iniciativa?

Es complicado, porque no tenemos un contrato estable. Son compras puntuales. Pero a lo largo de 2007 puede que alcancemos ya un acuerdo firme, ya que tenemos un proyecto que hemos presentado al Gobierno para que lo traslade a países productores de gas como Argelia, Libia o Egipto, por el que ofrecemos nuestra tecnología y experiencia en cogeneración y fabricación de arcilla atomizada a cambio de un buen precio a larga duración.

¿Cómo se articularía esa cesión tecnológica?

Las empresas españolas interesadas montarían en estos países centrales de cogeneración eléctrica como atomizadores de tierra para que con esa materia prima y la energía generada se puedan crear empresas azulejeras en estas zonas. Ellos van a tener mucha demanda de estos materiales por el auge de la construcción y el intercambio puede ser positivo para ambos.

El coste del combustible, clave

Pamesa Cerámica cerró 2005 con unas ventas de 165 millones de euros, lo que supone un incremento del 10% respecto al año anterior. Este dato confirma la recuperación general del sector, que venía de unos años de crecimientos mucho más discretos. De hecho, el año anterior, Pamesa sólo había aumentado sus ventas un 2,8%.

El arranque del año también está siendo bueno para la azulejera de Fernando Roig, ya que presenta un aumento de ventas en el primer trimestre del 12,8% respecto al ejercicio cerrado.

Respecto al beneficio, el presidente de Pamesa reconoce que la tendencia en los últimos años ha sido la de recorte de márgenes, fruto del mayor precio del gas. Con todo, Roig señala que esta disminución se ha compensado en parte este año por el incremento del precio del producto, algo a lo que han tenido que recurrir todas las empresas.