Ecofin

La UE se resiste a centralizar la supervisión de los grandes bancos

El Consejo de Ministros de Economía de la UE desatenderá hoy la demanda del sector financiero a favor de una supervisión centralizada en el país de origen de cada entidad. La UE prefiere, de momento, avanzar en la coordinación de los reguladores, aunque suponga un mayor coste administrativo para el sector.

Los grandes grupos financieros deberán seguir dando explicaciones a las autoridades nacionales de cada uno de los países europeos donde operen.

Los ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin), que se reúnen hoy en Bruselas con la supervisión financiera como uno de los puntos principales en su agenda, aprobarán un informe que aboga por intensificar la convergencia y la coordinación entre los reguladores.

Pero el documento no llega todavía a plantear, y ni siquiera, a mencionar, la posibilidad de que una sola autoridad supervise todas las actividades de un grupo paneuropeo.

En 2008 se establecerá un mecanismo de 'mediación' entre los reguladores

La industria bancaria y aseguradora reclama desde hace meses que se introduzca la figura del llamado 'supervisor líder', lo que permitiría a las grandes entidades someterse a la vigilancia exclusiva del regulador de su país de origen.

Sólo Londres parece dispuesto a colmar la petición del sector, pero otras capitales identifican el entusiasmo británico con el hecho de que su autoridad financiera obtendría el control exclusivo de los grandes grupos domiciliados en la City.

París, en cambio, lidera a los partidarios de explotar el marco legislativo actual, que permite intensificar la coordinación de los reguladores reservando a cada país la vigilancia de su mercado.

El Ecofin optará hoy por esa segunda opción, pidiendo a los comités europeos de reguladores de banca, seguros y mercados bursátiles que 'sigan consolidando su cooperación y los acuerdos para el trabajo cotidiano'.

El avance más significativo del informe que tienen previsto aprobar hoy los ministros es 'el establecimiento de un mecanismo de mediación', que intentará garantizar una interpretación armonizada en todos los países de las directivas europeas sobre mercados financieros.

El mecanismo se pondrá en marcha a finales de 2006 para las autoridades bursátiles y, en 2008, para las del sector bancario y de seguros. Fuentes del consejo de ministros señalan que este paso 'supone un reto para los supervisores, hasta el punto de que las autoridades nacionales de seguros han pedido un plazo más largo para adaptarse'.

A partir de 2007 empezará a esbozarse el segundo paso, consistente en un 'mecanismo de delegación' entre los supervisores. En una primera fase, la confianza mutua se limitará a la cesión de tareas, pero más adelante, abarcará también la delegación de responsabilidades. En todo caso, muy lejos de la figura del supervisor principal, que difícilmente verá la luz en esta década.

Una entidad y 25 jurisdicciones

El sector financiero considera que la actual fragmentación supervisora supone una carga económica adicional para las entidades que deben cumplimentar las exigencias de varios reguladores, con el agravante de que, en ocasiones, cada autoridad exige un tipo de información distinta.

El sector admite que, de momento, sólo un puñado de grupos se ve perjudicado por la ausencia de un regulador principal. Pero añade que esas entidades suponen una parte muy considerable del volumen de negocio de la industria financiera europea.

Además del coste administrativo de lidiar con 25 jurisdicciones, la consolidación transfronteriza aumenta los riesgos de contagio en caso de crisis bancaria y Bruselas empieza a temer que el marco regulador nacional no sea el más adecuado para ese tipo de escenario.

Las conclusiones que tiene previsto aprobar hoy el consejo de ministros de economía y finanzas de la UE reconocen que 'el número creciente de grupos financieros transfronterizos y de interdependencias internacionales e intersectoriales (...) exigen progresos (...) la cooperación transfronteriza entre autoridades'.