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Ideas magistrales para aprender a escribir guiones

Los miembros de la Asociación de Guionistas de EE UU (Writers Guild of America) elegían hace escasamente un mes los 101 mejores guiones de la historia, una lista encabezada por Casablanca, El padrino y Chinatown. Los directores Michael Curtiz, Francis Ford Coppola y Roman Polanski, respectivamente, encontraron la fórmula de la obra maestra, pero como decía Billy Wilder a propósito de la importancia de contar con un buen guión 'los cineastas no son alquimistas'.

Linda Seger lleva 25 años trabajando en el espacio que hay entre el texto de los creadores y un buen guión. 'Si no tienes un buen guión es imposible tener una buena película', resume la profesional estadounidense.

En los años dorados de Hollywood había un grupo de guionistas expertos, que conocían su oficio y contaban con un background, pero después la gente se puso a escribir guiones sin tener una formación previa y con poca idea de los códigos específicos que rigen la escritura de un guión, explica Seger. Tras detectar éstas necesidades, decidió en 1981 crear y definir el oficio de consultor de guiones. 'Al principio nadie me hacía caso, poco a poco se ha extendido la idea de que no está de más la opinión de un consultor', asegura.

Desde entonces, Seger ha sido consultora para 2.000 guiones, incluyendo 40 largometrajes y 35 proyectos de televisión. Además, ha impartido clases en más de 20 países y sus libros son referencia obligada en la industria.

En el análisis del material revisado, Seger ha detectado problemas comunes: deficiente estructura, personajes a menudo contradictorios, argumentos poco claros. 'El guión tiene que tener un sentido en el momento en que se escribe', aprecia la experta.

Sus conocimientos han estado recientemente al alcance de la mano de los profesionales españoles del campo audiovisual que han asistido a una clase magistral organizada en Madrid por la Fundación Autor. Linda Seger les ha explicado los entresijos de la estructura en tres actos desde su construcción, pasando por el desarrollo de secuencias con escenas de diferente naturaleza, sin olvidar la descripción del personaje o el apartado de los diálogos. Elementos que conforman la columna vertebral de un guión y que para la profesional resultan fundamentales a la hora de conseguir un buen producto audiovisual.

Seger ha enseñado a miles de alumnos en todo el mundo y ha analizado muchos guiones, pero aclara que 'una cosa es mostrar los conocimientos y claves para mejorar un guión y otra solucionar los problemas de los guionistas'. Sus conocimientos de psicología le ayudan a hacer ver al guionista cuáles son los fallos y dar la vuelta a los problemas detectados. Uno de los trabajos de los que se siente especialmente orgullosa es Lutero, película dirigida por Eric Till con un elenco estelar encabezado por Joseph Fiennes. Las aportaciones de Seger al 'excelente' guión de Camille Thomasson contribuyeron a dinamizar la película, observa.

La falta de ritmo es, precisamente, lo que detecta en el cine europeo, sobre todo si pretenden captar al público americano. Con todo, un consejo: mantener un estilo propio.