Laboral

Los 25 se comprometen a dar empleo o formación a los jóvenes en paro

Los líderes de la UE convirtieron este viernes en tarea urgente el combate contra el paro juvenil, influidos por las protestas contra el nuevo contrato para jóvenes en Francia. Los 25, que esperan crear dos millones de empleos al año hasta 2010, se comprometieron a dar a los jóvenes que terminen su formación una salida laboral en un plazo de seis meses.

Los jefes de Estado o de Gobierno de la UE concluyeron en Bruselas su 'cita económica' de cada primavera. Fueron dos días sin grandes acuerdos ni avances, en un claro reflejo de la crisis política e institucional que sufre la Unión desde la victoria del No a la Constitución en Francia y Holanda.

Aun así, los 25 salvaron el expediente suscribiendo una retahíla de buenas intenciones y propósitos de enmienda encaminados a aumentar el potencial de crecimiento de la UE.

La mayoría de los objetivos, sin embargo, se cifran a partir de 2007, un año que, en el marasmo político actual, se empieza a configurar como el punto de inflexión de la actual crisis. En el primer semestre de ese año, asumirá la presidencia de turno de la UE la canciller alemana, Angela Merkel, de la que se espera que sirva de revulsivo para toda la Unión. Francia pasará definitivamente la página de Jacques Chirac, con unas elecciones presidenciales de cuyo resultado dependerá, en gran medida, la posibilidad de resucitar el proyecto constitucional. En 2007, se habrá completado también (con el probable ingreso de Rumanía y Bulgaria), el proceso de ampliación en marcha, lo que permitirá abrir el debate sobre las fronteras definitivas de la Unión.

A la espera de todos esos cambios, los líderes arrastran su apatía comunitaria de cumbre en cumbre, incapaces de alcanzar grandes consensos. En las conclusiones aprobadas el viernes abundan las expresiones como 'reitera' o 'seguir aplicando', señal inequívoca de la falta de originalidad de las recetas económicas aprobadas.

'Flexiguridad'

La principal novedad de la cumbre primaveral de 2006 es el triunfo de la flexiguridad, el último término importado del inglés (flexicurity) para la jerga comunitaria. El Consejo invitó a los Estados miembros a que apliquen esta contracción de flexibilidad y seguridad 'en sus respectivos mercados laborales y en su política social'. El objetivo, dicen las conclusiones aprobadas, es 'lograr unos mercados más abiertos y con mayor capacidad de respuestas y unos centros de trabajo más productivos'.

El Consejo espera que los principales beneficiados (o perjudicados, a juzgar por la reacción que esta receta provoca en Francia) sean los jóvenes. 'Es urgente mejorar la situación de los jóvenes en el mercado laboral y reducir significativamente el desempleo juvenil', declararon solemnemente los 25. Para conseguirlo, el Consejo afirma que, 'a fines de 2007, todo joven que haya abandonado la escuela y esté sin empleo debería recibir, en el plazo de seis meses, una oferta de empleo, un contrato de aprendizaje, formación adicional u otra medida que mejore su empleabilidad'. El plazo, dicen, se reduciría sólo a cuatro meses en 2010. Los 25 esperan que la recuperación económica en marcha facilite la consecución de estos objetivos, porque al ritmo actual (dos millones de empleos nuevos por año) la tasa de empleo del 9% se reducirá en un 1% en 2007.

Por si todas estas medidas fallasen, los 25 acordaron poner en marcha un Fondo de Adaptación a la Globalización, cuya dotación se prevé que sea de 500 millones de euros anuales, para proporcionar 'apoyo adicional a los trabajadores que se hayan quedado sin empleo como consecuencia de los cambios estructurales'.

Blair y Barroso urgen a seguir con las reformas

El primer ministro británico, Tony Blair, no tiene dudas de que las reformas laborales deben proseguir pese al rechazo en algunos países para no perder derechos adquiridos. 'Estamos avanzando en la buena dirección. Pese a quien pese, las reformas liberalizadoras avanzan' dijo. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, comparte ese diagnóstico. Y cree que los altercados juveniles en Francia son la prueba. 'Hay protestas porque las reformas se están haciendo' indicó. No obstante, Barroso salió de la Cumbre con un sabor agridulce al ver cómo el Consejo aplazaba para más tarde ideas suyas como la de crear un instituto tecnológico europeo que compita con EE UU.