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Colecciones privadas de arte, a buen recaudo

Desde la Grecia Antigua hasta nuestros días, la pasión por coleccionar obras de arte se ha convertido en una auténtica obsesión. Pero al placer de atesorar grabados, pinturas, esculturas o cerámica se une otro que simboliza algo más que la sensibilidad de su propietario: prestigio, poder y, sobre todo, riqueza. Conocida es, de hecho, la afición por el arte de algunas grandes fortunas españolas entre las que se encuentra Plácido Arango, Juan Abelló, Esther y Alicia Koplowitz o Carmen Thyssen. Nombres que permiten hacerse una idea de que adquirir obras de arte, en general, y contar con una colección privada, en particular, no está al alcance de cualquiera.

Tampoco mantenerlas ni asegurarlas. Y es que si entre las ventajas de una colección privada está el placer de su contemplación, entre los inconvenientes está su conservación y cuidado. Desde la restauración de la propia obra, para paliar el efecto del paso del tiempo, hasta hechos ajenos a la misma como un robo, un accidente o una inundación, todas las medidas parecen pocas para salvaguardar una pieza valiosa o toda una colección. En España, pocos intermediarios ofrecen estos servicios, pero si además se busca un valor añadido, las posibilidades se reducen sensiblemente.

Para satisfacer el nivel de exigencia de este tipo de clientes y de las obras que coleccionan, dos compañías se han unido para crear Aon Private Art, un seguro que además de las pólizas que cubren los riesgos habituales añaden otras alternativas hasta ahora infrecuentes: el análisis pormenorizado de la colección, el asesoramiento y la catalogación de la misma si el cliente lo desea.

'En un principio realizamos un análisis y valoración de la colección del cliente para identificar las carencias y los riesgos y luego, en función de sus necesidades o de las soluciones que demande, se le desarrolla un plan personalizado', señala Carmen Reviriego, directora de Aon Private Risk Management, el segmento dedicado a ofrecer soluciones aseguradoras a medida de los grandes patrimonios de Aon Gil y Carvajal. El nuevo producto lo han lanzado a través de Artscope, la filial del grupo Aon especializada en asegurar obras de arte y objetos antiguos. Reviriego es, de hecho, una de sus impulsoras junto a Marta Enrile, directora de la consultora de arte, MEM Art Consultancy & Assessment, que presta servicios de asesoramiento, consultoría, certificación y búsqueda de obras para clientes. Aunque también trabaja para bancos especializados en la gestión de altos patrimonios; y ahora, igualmente en esta nueva fórmula aseguradora.

Cada solución es única y realizada a la medida de la colección y de los gustos del propietario. 'Para cada análisis artístico se recurre a un equipo de especialistas distinto en función del estilo, las necesidades y el objetivo con el que se realiza la colección', explica Enrile.

Aunque ambas expertas sostienen que para el valor que aporta Aon Private Art su precio no es elevado (una póliza a todo riesgo para una colección de arte valorada en un millón de euros puede costar unos 1.200 euros al año), afirman que es útil para colecciones valoradas en un mínimo de 100.000 euros, 'aunque lo habitual es que interese a clientes con obras cuyo valor, en conjunto, supero el millón de euros', explica Enrile.

Un catálogo para deleite personal

Aconsejar al coleccionista en la compra de una obra o informarle de dónde se exponen o subastan aquellas piezas que desea o que complementarían su colección, son sólo algunos de los fines que persiguen las propulsoras de Aon Private Art durante estos días en la prestigiosa feria de arte y antigüedades de Maastricht. 'Podemos crearle un catálogo a medida aunque el fin de su colección sea el disfrute personal y no la inversión', afirma Enrile, quien añade que bien porque es una inversión rentable o porque algunos bancos aconsejan diversificar, los coleccionistas han aumentado sensiblemente.

El catálogo, según Enrile, es una combinación de los sistemas de catalogación de las salas de subasta y los museos 'adaptado a las necesidades de cada cliente y accesible a través de un programa de ordenador que incluye título, escuela, fecha, técnica, manufactura, dimensión, firma y estado de conservación entre otros'.

El coste es relativo ya que según estas expertas, difiere en función del número de expertos a los que se recurra. 'Aunque el equipo es pequeño, recurrimos a los mejores expertos en cada materia ya que no nos interesa tener a gente inactiva, los profesionales más preparados están estudiando, en las universidades o en los museos y fundaciones'.