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CincoSentidos

Las familias vuelven a contratar 'nannies' inglesas

Las más cualificadas han estudiado en Norlan College

La popularidad de la tradicional institutriz británica está batiendo récords. En Londres, una ciudad que vive una prosperidad no conocida desde hace más de 40 años, las familias acomodadas están dispuestas a pagar un promedio de 28.171 libras (unos 41.000 euros) al año por los servicios de una institutriz, que suele ser de nacionalidad sudafricana, australiana o neozelandesa.

En el caso de que se prefiera una nanny inglesa de élite, de las que cuentan con el título del instituto de formación profesional del Norland College -con 110 años de historia-, la factura puede subir entre 5.000 y 10.000 euros al año. Norland College está viviendo una época de esplendor no conocida desde que en 1892 su fundadora, Emily Ward, pusiese en duda la típica actitud de la sociedad de la época, que valoraba a los niños de la alta sociedad como adultos en miniatura, pero con defectos de carácter. Para Ward, era necesario formar un equipo de chicas que criase a los niños con afecto y comprensión y, sobre todo, con profesionalidad.

Norland College, una institución de élite que en la actualidad ofrece un máximo de 40 plazas al año a mujeres a partir de los 17 años, exige a las candidatas conocimientos de filología, matemáticas, ciencias e idiomas de nivel preuniversitario como mínimo. La institución concede un diploma en Estudios de la niñez tras dos años de formación.

Además, 'las que aprueban los exámenes deben pasar un año de pruebas con una familia', aclara Rebekah Yeomans, portavoz de Norland. 'Nosotros les buscamos esta colocación a través de nuestra agencia de empleo. Si el resultado es satisfactorio, les concedemos el diploma y la chapa de Norland', explica.

Para Liz Roberts, directora de la revista profesional del mundo infantil Nursery World, la institutriz representa una opción flexible, con una buena relación coste y eficacia, sobre todo para familias con tres o cuatro hijos. 'A pesar de que hayan disparado sus sueldos en los últimos tiempos, contratar a una institutriz sigue siendo la alternativa preferida de muchas familias', afirma.

El despegue de la institutriz ha venido, en parte, impulsado por un nuevo beneficio fiscal que entró en vigor el año pasado y que se concreta en una desgravación de hasta 3.100 euros al año para una familia en la que trabajan ambos padres. De hecho, hasta esta entrada en vigor, el sueldo medio de la institutriz iba a la baja.

Otro factor detrás del auge de la institutriz es el exceso de la demanda frente a un número de mujeres con formación adecuada. 'Resulta cada vez más difícil encontrar una nanny cualificada que esté dispuesta a vivir en familia', afirma Kizzi Burton, directora de la agencia de colocación Annie's Nannies.

Sin embargo, sí hay un gran número de mujeres procedentes de los nuevos países de la UE que buscan un empleo de institutriz en el Reino Unido. Pero, según Burton, muchas familias desconfían de ellas por su falta de dominio del inglés y por la dificultad para comprobar sus antecedentes. No obstante, las dificultades para conseguir un permiso de residencia entre los originarios de Sudáfrica o Australia frente a las personas de los países del este pueda terminar poniendo de moda a la institutriz polaca.

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