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Militares y políticos, locos por los mensajes cifrados

El retraso de la puesta en órbita de Spainsat compromete su éxito en un mercado en el que fue pionero

El satélite de telecomunicaciones secretas Spainsat, propiedad de la sociedad española Hisdesat, se resiste a ocupar su posición de 30 grados oeste en los cielos en una órbita geoestacionaria a 36.000 metros de la superficie de la Tierra.

Se trata de un ingenio espacial de grandes dimensiones, 3.700 kilos de peso, y una inversión aproximada de 415 millones de euros, diseñado para facilitar las comunicaciones reservadas del Gobierno y los Ejércitos españoles, así como de instituciones gubernamentales de 'países aliados y amigos'. Con un 30% de tecnología española, la sociedad Hisdesat está participada por Hispasat (43%), INSA (30%) y por otras empresas nacionales como Indra, Sener y EADS-CASA.

Hace ya tres años, en 2003, cuando Spainsat estaba prácticamente terminado, se cayó al suelo en el curso de unas pruebas en EE UU y tuvo que ser reconstruido en su totalidad con una demora de 25 meses. Esta vez, en los últimos 13 días, su lanzamiento (previsto para el 21 de febrero) ha sido suspendido in extremis y pospuesto por dos veces consecutivas. El día fijado para el tercer intento es el próximo jueves día 9 de marzo. Dicen que a la tercera va la vencida.

En descargo de Spainsat-Hisdesat hay que decir que ni su caída hace tres años ni las dos suspensiones del lanzamiento de la pasada semana pueden ser achacables a defectos o incumplimientos de los responsables del satélite español. El primer aplazamiento de la operación de puesta en órbita se debió a un fallo en el lanzador y la segunda suspensión se ha debido a una avería en Hot Bird, el satélite de Eutelsat compañero de viaje de Spainsat en el vuelo número 26 del cohete europeo Ariane 5.

La prudencia exige que una operación de alto riesgo, como es un lanzamiento espacial, sea activada únicamente si se reúnen todas las garantías. Sin embargo, los graves retrasos que acumula Spainsat no favorecen el logro del éxito comercial de un proyecto que en su día nació como pionero de un mercado, el de las comunicaciones secretas gubernamentales, y que hoy está en pleno auge.

Antes de que Spainsat haya podido colocarse en órbita ya se encuentran operativos otros dos sistemas de satélites, el británico SkyNets y el galo Siracusa, que han firmado contratos con Ejércitos y Gobiernos de terceros países al margen de aquellos que ya tienen garantizados con las entidades gubernamentales del Reino Unido y Francia que los promocionan. Por adelantarse a Spainsat, incluso le ha sacado ventaja su hermano gemelo Xtar-Eur, que fue puesto en órbita por la empresa estadounidense Loral el 12 de febrero de 2005 y que durante el último año ha sido utilizado para dar soporte a los mensajes secretos del Gobierno y los Ejércitos españoles.

Spainsat tiene garantizado el uso de más de la mitad de sus 13 traspondedores en banda X y de su único traspondedor en banda KU por sus propietarios españoles. Incluso el Ministerio de Defensa ha tenido que establecer prioridades severas, ya que son demasiadas las peticiones de reserva de capacidad formuladas por aquellas unidades militares y departamentos gubernamentales españoles que desean mantener reservadas sus comunicaciones.

Con países terceros, Spainsat tiene trabajo contratado para guardar el secreto de las comunicaciones en las embajadas de Estados Unidos y de Dinamarca. Aún le queda, no obstante, mucha capacidad disponible.

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