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A la directiva española le cuesta delegar

Son eficientes, decididas y trabajadoras, pero dirigen con mucho detalle y dan poca libertad

Imagínese a una persona con una mente lógica, analítica, resistente, decidida. Un profesional que prevé los fallos antes de que se produzcan, organiza bien las tareas y a las personas, lleva a cabo los trabajos paso a paso, comprueba concienzudamente que los objetivos se llevan a cabo. Un líder que va directamente al núcleo del problema, toma decisiones rápidamente, busca soluciones prácticas y realistas. Un mando que posee muchas y grandes cualidades, pero que al mismo tiempo tiene un serio defecto: dirige con detalle excesivo, está siempre encima de la labor de sus subordinados y no sabe delegar. Imagínese todo eso y tendrá automáticamente en su mente el retrato robot de una directiva española.

El perfil anterior ha sido dibujado con los resultados de un estudio sobre la personalidad de las ejecutivas españolas, realizado por la consultora Instituto de Liderazgo, en el que se ha analizado a 314 ejecutivas con una herramienta denominada MBTI (Myers-Brigg Type Indicator). El objetivo de este instrumento es clasificar las personalidades en 16 tipos básicos según la combinación de cuatro preferencias que se emplean en el proceso de adoptar decisiones: extroversión frente a introversión; sensación frente a intuición; thinking frente a feeling y juicio frente a percepción.

El resultado, que fue presentado ayer en Madrid, enumera las principales cualidades de las ejecutivas, pero señala también su gran punto flaco: la incapacidad para delegar en sus subordinados. 'La forma de ejercer el liderazgo de las directivas españolas mejoraría si dejaran hacer a los demás sin controlar tanto los detalles y si tuvieran más flexibilidad. Serían mejores líderes si dejaran a los demás hacer y resolver los problemas e intentasen nuevos enfoques', señalan fuentes de la consultora.

A la hora de comunicarse con los demás, las españolas son jefas directas, con la vista siempre puesta en los resultados y poco amigas de lo que consideran pérdidas de tiempo. 'En este sentido deberían tener más tacto y diplomacia, serían más efectivas si entendiesen mejor el enfoque interpersonal', explican los expertos del Instituto de Liderazgo.

De la misma forma, cuando surge un conflicto suelen hacer uso de una lógica brillante para detectar los problemas y ofrecer soluciones y son muy hábiles a la hora de realizar una crítica realista y sistemática. Pero también aquí tienen su asignatura pendiente. 'Suelen juzgar a las personas demasiado rápido y toman decisiones ignorando el impacto que tendrán sobre los demás. Deberían considerar todos los aspectos de los problemas, incluso de los personales, y serían más efectivas si reconociesen el trabajo bien hecho', se apunta en las conclusiones de la investigación.

Otro de los capítulos que deberían mejorar es su forma de enfrentarse al estrés. Durante las crisis se comprometen totalmente con sus responsabilidades, pero tienden a excluir a los demás del desarrollo de sus planes. Según el informe, esta característica hace que a menudo se les perciba como 'inflexibles y rígidas' por querer adaptarlo todo a su estructura. 'Deberían entender que a veces lo mejor es esperar y no hacer nada. Serían más efectivas dando más libertad y permitiendo a los demás hacer las cosas a su manera'. En cuanto a las diferencias con sus colegas masculinos, el informe revela que las ejecutivas españolas trabajan mejor en equipo, una característica que puede ser muy ventajosa para competir en el estilo de liderazgo contemporáneo.

Tras realizar una comparación con ejecutivos de diferentes países, el estudio llega a la conclusión de que los directivos españoles -tanto hombres como mujeres- son más prácticos que el de sus equivalentes en países como Holanda, Japón o Estados Unidos, donde los parámetros de intuición y percepción en oposición a los de sensación y juicio, son más frecuentes.