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Trabajar, comer y dormir en horario europeo

Los expertos y el Gobierno instan a todos los sectores a adoptar jornadas más racionales

La mejor forma de entender por qué los españoles trabajan más horas que el resto de los europeos y por qué rinden bastante menos que ellos sería pedir a cada ciudadano que hiciese un sencillo ejercicio de autocrítica. Anotar cuidadosamente en un papel el café de las once, las comidas de dos horas, las charlas en la máquina del agua, las llamadas telefónicas que combinan trabajo y amistad, las reuniones eternas plagadas de bromas y chascarrillos o las conversaciones animadas con el compañero de mesa aclara inmediatamente el misterio de la escasa productividad española. Para un gran número de expertos, esa laxitud nacional tiene que ver con el hecho de que en España se practican unos horarios poco razonables y muy alejados de los del resto de Europa. Horarios que imponen jornadas maratonianas, almuerzos largos y pocas, muy pocas horas de sueño.

'No se trata de trabajar menos, sino de trabajar mejor', explicaba ayer Jordi Sevilla, ministro de Administraciones Públicas, durante la presentación del Libro Blanco para la racionalización de los horarios españoles y su normalización con los demás países de la UE, realizado por la Fundación Independiente con la participación de siete ministerios, ocho Comunidades Autónomas, UGT, CC OO, CEOE, 11 universidades, fundaciones y asociaciones. La iniciativa, que comenzó a fraguarse en 2002 y cuenta con el respaldo del Gobierno, lleva a cabo un cuidadoso diagnóstico de los males que conlleva el horario español y de los beneficios que traería su sustitución por otro más flexible y más europeo.

'Aquellas empresas en las que a las seis de la tarde, salvo excepciones, la gente está fuera tienen mayor productividad, porque sus empleados se sienten más contentos y mejor tratados. La productividad no está en función de las horas de trabajo: no es lo mismo estar en el trabajo que estar trabajando', señaló también Ignacio Buqueras, presidente de la comisión que ha redactado el documento. Buqueras, que puso como ejemplos de buenas prácticas a empresas como Sanitas, MRW o IBM, aseguró que la europeización de los horarios españoles es un logro que podría alcanzarse en cinco o seis años.

Tal y como explica el libro blanco, el objetivo tanto en empresas como en la Administración Pública sería establecer un horario laboral que siguiese un esquema similar a éste: de ocho a doce de la mañana y de una a cinco de la tarde. En ese sentido, Jordi Sevilla recordó que el reto del Gobierno es lograr que los funcionarios terminen su jornada a las seis de la tarde y sirvan como ejemplo para el sector privado. El capítulo del documento dedicado a las empresas recomienda la creación de un horario racional 'que finalice estrictamente siete u ocho horas después del comienzo de la jornada laboral', esté guiado por la máxima flexibilidad y en el que se eliminen 'los tiempos sobrados e inactivos'.

Para quienes se muestran escépticos ante la posibilidad de que la mayoría de las compañías cambien sus prácticas horarias, Ignacio Buqueras recordó que las empresas españolas siguen horarios reducidos en verano 'y ninguna ha quebrado por ello'. Otro argumento que menciona el libro blanco es el hecho de que los sectores con mayor tasa de productividad de la industria -automoción, telecomunicaciones y banca, entre otros- coinciden con los que tienen horarios laborales más cortos.

¿Cuál es la receta para lograr llevar a cabo el cambio con éxito? 'Son tres grandes ingredientes: respetar a la gente, trabajar por objetivos y dotar a los trabajadores de medios técnicos adecuados', resumió Buqueras. Y puso como ejemplo la labor de una secretaria. 'Cuanta más potencia tenga su ordenador más documentos podrá redactar y enviar en el mismo periodo de tiempo'.

La opinión de 554 personajes públicos sobre el cambio

España podría adaptar sus horarios a los europeos, aunque debería enfocarse como un proceso gradual. æpermil;sta es una de las primeras conclusiones que se extraen de una encuesta realizada por la Fundación Independiente entre 554 personalidades de diferentes ámbitos de la vida española que ha sido incluida en el libro blanco presentado ayer. Así, un 57,89% está de acuerdo en que el objetivo es factible, mientras un 26,32% lo considera poco realista. Seis de cada diez encuestados no duda al calificar los horarios españoles como malos, mientras que un 17,54% está convencido de que son mejores que los de los países del entorno europeo.

Por otra parte, un 52,63% de los encuestados prefieren que España mantenga su actual franja horaria frente a la marcada por el meridiano de Greenwich, mientras algo más del 22% apuesta por adoptar ésta última.