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La productividad de los profesionales está por los suelos

Tan sólo uno de cada cinco reconoce que rinde al cien por cien en el trabajo, según un estudio de Otto Walter

El dato hará saltar más de una alarma en las empresas españolas: tan sólo el 20% de los profesionales rinde al cien por cien en el trabajo, o casi. En el otro extremo, el 46% asegura estar a un 70% -o menos- de su potencial. Nadie se coloca por debajo de este porcentaje. El otro 31% considera que su esfuerzo en el trabajo ronda el 80% de sus posibilidades. Lo grave es que todo esto ocurre cuando la globalización y el creciente aumento de la competitividad entre compañías requiere de una mayor productividad y rendimiento de las empresas.

De todo esto se habló ayer en la presentación de un estudio sobre el reto de la productividad del rendimiento de calidad, elaborado por la consultora Otto Walter, con la opinión de 1.836 empleados de grandes y medianas empresas españolas. Lo cierto es que 'tenemos un problema', afirmó Paco Muro, presidente ejecutivo de Otto Walter, que aprovechó la ocasión para lanzar un mensaje alentador para las empresas: 'aún estamos a tiempo de mejorar'.

En cuanto a los factores que más entorpecen la productividad para los profesionales, se encuentra el exceso de tareas y de urgencias, así como la falta de comunicación y procesos claros y la presión por el resultado a corto plazo. 'Parece que los directivos no saben decir no a lo secundario. Hay un exceso de disciplina malentendida. Y es necesario descubrir y crear unos parámetros de excelencia para todos', explicó Muro, quien criticó una de las prácticas más habituales dentro de las empresas: la de valorar más la presencia que los resultados. 'Cuando no hay un alto nivel de calidad directiva, se valora más el bulto que la productividad', agregó.

Uno de los frenos lo pone el propio alto ejecutivo cuando no sabe dónde va, ni qué recursos tiene

'Muchos creen que a los 52 años el talento se atrofia y ya no se valora. Es una pena porque es necesario'

En su opinión, uno de los frenos al rendimiento lo pone el propio alto ejecutivo cuando no sabe dónde va, ni de qué recursos dispone para desarrollar la estrategia. Lo cierto es que cuando los profesionales dicen 'no vale la pena trabajar', están reclamando algo más que salario. 'La gente entiende que es difícil que le paguen más. Piden un aplauso, una palmadita en la espalda, que es gratis y es lo que se denomina retribución emocional'.

Otro factor que influye en la desgana es la falta de autonomía y de delegación, 'si no hay criterios y objetivos claros la gente no aprende'. Y la formación, así lo cree este experto, no significa asistir a un curso, sino que va más allá y requiere de la inversión del tiempo del directivo para que su gente aprenda.

Lo que pone de manifiesto el estudio de Otto Walter es que la calidad de dirección de las personas ni es prioritaria ni forma parte de la estrategia de las empresas. En cuanto a la diferencia entre los directivos veteranos (más de 50 años) y los jóvenes (entre 30 y 39 años), el estudio hace hincapié en que los primeros valoran más el largo plazo, frente a los jóvenes que notan la presión por el resultado a corto. Ambos colectivos creen que el factor que más influye en la baja productividad es el exceso de tareas y urgencias, así como la falta de organización en los procesos. Los veteranos creen que se valora más la presencia que la eficacia, mientras que para los más jóvenes no es prioritario. Lo que sí criticó el presidente de Otto Walter es el maltrato de muchas empresas a los veteranos. 'Muchos creen que a los 52 años el talento se atrofia y no se valora. Es una pena porque es necesario. Hay gente con experiencia que tienen ganas de trabajar y formar a los más jóvenes', añade Muro.

A pesar de las conclusiones alarmistas del informe, el mensaje que la consultora quiere lanzar es de esperanza, ya que es necesario apostar por la productividad, la innovación y la creatividad, pero sobre todo se requiere rigurosidad con los procesos y la calidad. El reto es importante.