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Diez pasos para adaptar la empresa a la ley del tabaco

Mientras los senadores de los distintos grupos parlamentarios terminan de perfilar las enmiendas o, en su caso, las propuestas de veto a la futura ley antitabaco -el plazo para hacerlo termina el próximo viernes-, las empresas comienzan a ser conscientes de que deben prepararse para el cambio que se avecina. Según las previsiones del Gobierno, en enero del año que viene el proyecto habrá terminado su tramitación y todos los centros de trabajo del país deberán convertirse en espacios sin humos y sin salas para fumadores.

El objetivo de la ley es evitar situaciones como las que refleja un estudio presentado ayer por la Fundación Respira de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). Según el informe, uno de cada dos no fumadores inhala humo del tabaco habitualmente. Así, una de cada cuatro personas respira humo de tabaco en el trabajo, mientras cuatro de cada diez menores de 13 años y una de cada cuatro embarazadas convive con algún fumador.

En el caso de las empresas, la consultora Mas Vida Red ha recopilado información procedente de entidades con experiencia en la lucha contra el tabaquismo, como Medline Plus (el servicio de salud de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE UU), el Banco Mundial o el departamento de salud del Gobierno de los Estados Unidos, con el objetivo de elaborar una guía práctica. El resultado son diez grandes consejos:

1. Designar un responsable. Además del compromiso del empresario, el primer paso para prepararse es nombrar a un responsable en el comité de dirección que asuma la puesta en marcha de la política libre de humos.

2. Crear un equipo de trabajo. Como complemento a lo anterior, es conveniente formar un equipo que lleve a cabo esa puesta en práctica e incluya todas las sensibilidades de la plantilla: fumadores, no fumadores, ex fumadores, representantes del comité de empresa y representantes de la dirección.

3. Fijar un plazo tope. Aunque las previsiones más optimistas hablan del 1 de enero de 2006 como fecha de entrada en vigor de la ley, resulta aconsejable aplicar la prohibición antes de ese plazo. Debe fijarse un calendario y una fecha específica a partir de la cual la empresa habrá dicho adiós al tabaco.

4. Elegir qué tipo de política se aplicará a los fumadores.La ley sólo da dos opciones a los fumadores: o dejan de fumar o salen a fumar a la calle. Así, la empresa deberá decidir si permite esas salidas o pausas para fumar o si no lo hace. Sea cual sea la decisión debe quedar muy clara y ser aplicada sin excepciones para evitar roces y disputas.

5. Redactar un plan de puesta en marcha. El borrador del plan de la política libre de humos debe recoger los derechos de los no fumadores y la legislación sobre el consumo de tabaco en el trabajo. Además, es fundamental especificar si se permite a los empleados hacer pausas para fumar y, en su caso, si éstos deben o no compensar el tiempo perdido durante la jornada. Para evitar conflictos, los expertos aconsejan hacer lo mismo con las pausas de los no fumadores (por ejemplo, para cafés) y especificar, también, si han de ser compensadas.

Otro de los aspectos que hay que reflejar son las medidas disciplinarias que se adoptarán contra los empleados que no cumplan la legislación (independientemente de las sanciones que ésta contempla) y la ayuda que recibirán los trabajadores que quieran dejar el tabaco. Crear procedimientos para resolver reclamaciones y disputas es una iniciativa que puede ser útil.

6. Una buena comunicación. La nueva política y el plan para llevarla a cabo debe ser anunciada a toda la plantilla por carta o escrito del director general. La divulgación se llevará a cabo a través de sesiones de entrenamiento con los directivos y de información con los trabajadores. También debe utilizarse la revista interna, la intranet, la nómina y todos los correos electrónicos. Las paredes, para pósters y trípticos.

7. Ayuda al fumador y su familia. Deben ofrecerse cursos y programas de ayuda tanto a los fumadores como a sus familias. Las charlas de información, la reiteración del daño que produce el tabaco por parte del médico de empresa en sus contactos con la plantilla, los programas de deshabituación (gratis y en horario laboral) e incluso los incentivos (desde premios económicos hasta días de descanso extra para quiénes consigan vencer la adicción) son prácticas recomendadas.

8. Subvencionar parte del tratamiento farmacológico. Aunque es probable que no todas las empresas estén dispuestas a ello, entre las recomendaciones figura la posibilidad de que la compañía corra con parte de los gastos de los tratamientos farmacológicos, cuando sean necesarios. En todo caso es importante procurar que el seguro de salud privado para los empleados, en aquellas empresas que dispongan de uno, cubra al menos parte del coste del medicamento.

9. Fuera los ceniceros. Aunque parezca una medida sin importancia, figura entre las recomendaciones de todos los expertos en la lucha contra el tabaquismo.

10. Hacer seguimiento del plan. Un plan estático es un fracaso por escrito. Los planes deben ser revisados, controlados y ajustados en todo momento y de acuerdo a la evolución y el impacto de su puesta en práctica.