Lealtad, 1

A la espera del dato de inflación

La temporada de resultados empresariales parecía el lunes por la noche empezar bien, de la mano de la empresa de aluminio Alcoa, que batió las previsiones en más de un 70%. Este componente del Dow Jones es tradicionalmente la empresa más madrugadora del índice, como Banesto en el caso del Ibex 35. Las dos han presentado buenas cuentas, pero el mercado no se ha dado por aludido. En el caso de Banesto es relativamente normal, pero no tanto en el de Alcoa, dada la magnitud de la sorpresa.

Es una mala señal. Si el mercado no logra animarse cuando un peso pesado da buenas noticias significa que la capacidad del inversor de sorprenderse se ha erosionado paulatinamente. Es más, este trimestre se planteaba, a priori, condicionado por los efectos del huracán Katrina, que deberían hacer al mercado más resistente a decepciones y más receptivo ante las eventuales sorpresas por lo positivo.

La fría respuesta a Alcoa podría deberse a la subida del mercado en 2005, pero ocurre que en Estados Unidos los principales índices de Bolsa están en pérdidas. El inversor de Wall Street tiene, aparentemente, otros miedos en la cabeza más allá de los resultados. La inflación se ha convertido de un tiempo a esta parte en la palabra maldita para.

El temor es que el repunte de los precios no sólo acelere la política de subida de tipos de interés de la Fed. Ahora que las dudas sobre el dinamismo de la economía han reaparecido, pocas cosas serían más negativas para el mercado que una política monetaria más restrictiva y una subida de los tipos de interés a largo plazo.

Así, el mercado se mantiene a la expectativa hasta conocer el dato de inflación del próximo viernes. Sólo si los precios están bajo control el parqué será más receptivo a las sorpresas positivas durante la temporada de resultados en Wall Street.