A fondo

Caja Madrid espera su turno

El silencio medido de Caja Madrid en el convulso escenario de las eléctricas tiene varias interpretaciones. Responde a una estrategia bien calculada para aprovechar su posición como primer accionista de Endesa, con el 9%, mientras pasa el tiempo de trámite de la oferta publica de adquisición que Gas Natural (con La Caixa como accionista de referencia) ha lanzado de manera hostil. No ha habido tomas de postura oficiales en Caja Madrid, ni declaraciones. Al contrario que los presidentes de Endesa y Gas Natural, Manuel Pizarro y Salvador Gabarró, que hicieron descargar ríos de tinta tras el anuncio de la opa el pasado 5 de septiembre.

Pero la segunda caja española ha dado dos mensajes distintos, aunque no contradictorios, en el consejo de Endesa y en el suyo. En la eléctrica, Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid y representante de la entidad en el consejo, transmitió el apoyo ante una opa contra la que lucha Endesa.

En la caja, Blesa no quiso significarse en una defensa a ultranza de Endesa, consciente de que, según fuentes del consejo, 'podía destapar una crisis en el consejo' mal cerrada desde que el PSOE se quedó fuera de la ejecutiva y sin vicepresidencia en la reelección del presidente hace dos años. Fue Alberto Recarte, consejero por el PP y representante independiente en Endesa, quien llamó a cerrar filas con Pizarro. Los vocales por CC OO Madrid propusieron diálogo con las partes, lo que incluye a Endesa y a La Caixa. Y, finalmente, no se votó una resolución a favor o en contra de la opa, que era lo que Blesa quería evitar.

Usar una cierta ambigüedad para poder esperar y ver era y es la jugada táctica. Aunque de fondo está el apoyo de la caja a Endesa como accionista de referencia que es pese al empeoramiento de las relaciones con Pizarro. La cúpula de Caja Madrid consideraba ya mucho antes de la opa que su participación en la eléctrica no le rendía lo suficiente. Su objetivo, antes y ahora, es 'poner en valor' esa participación en una empresa en la que, cree, la gestión puede mejorar, según diversas fuentes de la caja. Y esto no excluye ganar poder de decisión.

En el último mes ha sido cortejada por todos los actores importantes del escenario energético, lo que le servirá para sacar provecho y lograr sus objetivos. Ya antes de la opa quiso tener una posición de dominio efectivo en Endesa, a lo que Pizarro (ex presidente de la CECA y de Ibercaja) no ayudó, y de ahí la posterior tensión. La caja quería la vicepresidencia y dos consejeros más en la eléctrica tras haber pasado del 5% al 9% en el capital y Endesa le concedió uno más (Recarte como independiente). Aún confía en la vicepresidencia que ha quedado en el aire con la opa, aunque Pizarro ha mantenido públicamente la condición de 'si se crea'. La batalla con La Caixa por el poder en Endesa, que le costó a la segunda caja del país 726 millones de inversión, se desarrolló cinco meses antes de la opa.

Tras el anuncio, la eléctrica decidió recomponer relaciones con Caja Madrid y le pidió reforzar su peso más allá del 10%, según fuentes del consejo, algo que no es útil a la entidad porque los derechos políticos están limitados a este 10%. Aunque la opa cambiaría este blindaje.

También La Caixa se acercó a su rival después del anuncio de la opa, con vistas a allanarla. De hecho, la caja catalana no cierra puertas. La tesis es que tiene una posición de buscar el acuerdo con otros socios en algunas de sus participadas, como es el caso de la concesionaria Abertis con ACS, donde la constructora que preside Florentino Pérez controla el 20%, frente al casi 24% de la caja.

Esto serviría como ejemplo en el caso de Endesa con Caja Madrid, apuntan fuentes del consejo de La Caixa. Pero en la última ejecutiva, el jueves pasado, el presidente, Ricardo Fornesa, dejó claro que lo mejor es esperar a que se calme el clima político. La llegada del Estatut a Madrid ha contribuido a complicar más la opa de Gas Natural sobre Endesa dándole aún más significado político del que ya tenía, coinciden todas las partes.

No al encuentro bilateral con La Caixa

Pero un tándem La Caixa-Caja Madrid se aventura poco probable. El Banco de España, que no ve con agrado las inversiones industriales, puede rechazar aún más una entente de dos cajas para controlar una eléctrica. Blesa, por su parte, se ha comprometido oficialmente en la caja, según fuentes del consejo, a no tener encuentros bilaterales con La Caixa hasta que se resuelva la opa y esto, aunque pueda haberlos extraoficiales, no deja de ser un símbolo. También está el no rotundo a Gas Natural, que ha tanteado a todas las grandes entidades financieras españolas en busca de financiación para la opa.

La irrupción por sorpresa en el panorama de las eléctricas de Florentino Pérez revitaliza las aspiraciones de Caja Madrid de 'poner en valor' su participación en Endesa. Al comprar el 22% de Unión Fenosa al Santander ha dejado KO a dos bloques de inversores gallegos que también negociaban con el presidente del banco, Emilio Botín. Uno de los más impactados ha sido el liderado por el director general de la gallega Caixanova, Julio Fernández Gayoso, quien, según fuentes conocedoras del origen de la operación, tanteó a varios inversores gallegos y logró el apoyo del dueño de Inditex, Amancio Ortega, en una inversión que no prosperó.

Pero la consecuencia más importante es que ha puesto un techo muy alto al valor de la eléctrica, al pagar una prima del 28%. Rápidamente, el mercado ha interpretado que el precio de Endesa es bajo, lo que fuerza a Gas Natural a plantearse elevarlo. La entrada de ACS en Fenosa, analizada en las ejecutivas de La Caixa y Caja Madrid, favorece a esta última por las expectativas para el valor de Endesa.

Con una posición actual de privilegio, Caja Madrid tiene varias opciones: pactar con La Caixa o manifestar su apoyo públicamente a Endesa para ayudar a parar la opa, lo que puede aprovechar para ganar más peso en la eléctrica. También puede, si la opa finalmente prospera, vender y sacar jugosas plusvalías. De momento, Blesa guarda su as.