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Nueva York revive con calma una nueva amenaza del terrorismo

El Departamento de Seguridad Nacional considera de 'dudosa credibilidad' la alarma difundida por el ayuntamiento de la ciudad estadounidense

Nueva York revive desde el jueves la casi olvidada amenaza del terrorismo. Ese día, mientras millones de ciudadanos salían de sus oficinas y esperaban la llegada del metro, el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, anunció en rueda de prensa que había una amenaza, 'la más específica de todas', sobre este medio de transporte.

Inmediatamente se reforzó la seguridad en el suburbano y en estaciones como la céntrica del Rockefeller Center se veía a policías fuertemente armados, con la metralleta a punto y rodeados de coches patrulla. Los refuerzos eran muy similares a los que se vivieron en la ciudad después de que el 7 de julio explotaran cuatro bombas en Londres. Esta dispositivo reforzaba la seguridad en este medio de transporte donde, con o sin amenaza, se recuerda diariamente con carteles a los usuarios que 'Si ves algo, di algo', refiriéndose a los paquetes sospechosos.

Estas advertencias, y el aviso dado desde el ayuntamiento, hicieron que alguien denunciase el viernes la presencia de una lata de refresco sospechosa y que contenía un detergente líquido, en la estación de Pensilvania. El intercambiador quedó parcialmente cerrado durante una hora.

Pese a los nervios y bajo una vigilancia que incluye el registro aleatorio de bolsos, la mayoría de los neoyorquinos tomaron ayer el metro como cualquier otro día para ir a sus trabajos. Algunos expresaban un cierto nerviosismo, pero muchos señalaban que tampoco tenían otra opción. Bloomberg, en su rueda de prensa del jueves, pidió que no hubiera pánico y señaló que él mismo haría lo que hace todos los días: 'Tomar esta noche el metro para ir a casa y volverlo a tomar por la mañana para venir a trabajar'. El regidor es uno de los casi 4,7 millones de personas que diariamente hacen uso de una red de metro que dispone de 468 estaciones.

No obstante, el viernes ya se oían las primeras críticas a la decisión de Bloomberg de hacer pública esta amenaza, lo que se calificó como reacción exagerada cuando incluso desde el Departamento de Seguridad Nacional se aseguraba que 'la credibilidad de la amenaza sobre el metro de Nueva York está aún por determinar'.

La CNN aseguraba que fuentes de este departamento señalaban que la amenaza era 'de una dudosa credibilidad'. No obstante, Bloomberg, que se presenta a la reelección como alcalde el 8 de noviembre, afirmó que creía que había hecho lo correcto, desestimó las acusaciones de alarmismo y dijo que prefería equivocarse siendo prudente.

El presidente, George Bush, no quiso terciar en el debate sobre si Bloomberg había reaccionado en exceso. 'Creo que recibieron la información que les dimos y tomaron la decisión que pensaron que era necesaria', sostuvo el mandatario.

El jueves George Bush, a quien las encuestas de popularidad le sitúan en el peor momento de su presidencia, había intentado retomar la atención de los americanos sobre la importancia de la guerra contra el terrorismo y reveló que, desde el 11-S, EE UU y sus aliados han abortado 10 planes de ataques terroristas. El apoyo a la guerra en Irak va desapareciendo en un país aún marcado por el rastro del Katrina, por más que el presidente recuerde que ésta 'es un importante frente en la guerra contra el terrorismo'.