Lealtad, 1

La curva de Hubbert

El doctor M. King Hubbert podría haber sido un geólogo más, de esos que se ganan la vida en empresas petroleras. Pero se convirtió un personaje famoso dentro de su ámbito. En 1949 predijo que a partir de 1970 la producción de petróleo de Estados Unidos empezaría a descender y el país pasaría a depender de las importaciones.

La predicción de Hubbert no trataba, simplemente, de calcular el tiempo que les quedaba a los pozos según los ritmos de producción de entonces. Lo complicado de estos cálculos es prever qué nuevos yacimientos se pueden explicar y cuáles van a resultar rentables. Hubbert aplicó modelos matemáticos, además de sus conocimientos de física y geología, para sacar sus conclusiones, que finalmente se cumplieron. En 1970 la producción de petróleo estadounidense empezó a retroceder.

Después Hubbert pronosticó que el pico a nivel global se alcanzaría en 1995, pero ahí falló. Nuevos cálculos con el mismo esquema de Hubbert han retrasado hasta 2015 el pico de producción. Aunque Hubbert trabajó para Shell y después para el servicio geológico de EE UU, nunca ha sido demasiado bien considerado por la industria, que apunta que al petróleo siempre le quedan entre 10 o 20 años de vida; en 1980 le quedaban 15 y en 2005 le quedan 10.

Pero es obvio que el petróleo es un bien finito, no sólo por la cantidad de petróleo existente en el subsuelo, sino también por la capacidad técnica y la rentabilidad de la explotación de yacimientos. Está descendiendo el número de grandes campos petrolíferos en explotación. Actualmente son unos 30 y suponen casi el 30% de la producción mundial. Además, sus costes operativos son menores.

Probablemente el alza de precios actual provoque que, en uno o dos años, la producción haya aumentado porque nuevos pozos son rentables. Pero no se pueden perder de vista las señales que indican que cada vez es más difícil encontrar crudo y que eso, en un contexto de demanda al alza, es un riesgo de primer orden.

nrodrigo@cincodias.es