Acusaciones

Acusan a Abramovich de vender acciones que no le pertenecen

El magnate ruso Roman Abramovich, dueño del club de fútbol inglés Chelsea, está en el centro de una disputa legal que afecta a 1.750 millones de dólares en acciones de un yacimiento petrolífero que ha vendido al gigante estatal ruso Gazprom. Según asegura hoy el vespertino londinense "Evening Standard",más de 4.000 inversores británicos acusan al empresario multimillonario ruso de haber vendido activos que les pertenecen.

El pasado 28 de septiembre, Gazprom anunció la compra por 13.091 millones de dólares de cerca del 73 por ciento de la petrolera Sibneft, propiedad de Abromovich, considerado como el hombre más rico de Rusia, a quien se calcula una fortuna personal, antes de esa operación, de 11.500 millones de dólares.

En una carta a los accionistas a la que ha tenido acceso el "Evening Standard" se describe ese trato de Abramovich de "puro y simple robo".Según Henry Cameron, director ejecutivo de la compañía Sibir Energy, domiciliada en Gran Bretaña y con la que Abramovich tenía un acuerdo, al menos 1.750 millones de los activos vendidos por el magnate no le pertenecen a él, sino a los accionistas.

Cameron, que ha emprendido acciones legales para recuperar lo que afirma que es suyo, declaró al periódico: "La venta de la compañía de Abramovich no cambia para nada el hecho de que se llevó nuestros activos, y queremos que nos lo devuelvan.

4.500 accionistas

Un portavoz del magnate, sin embargo, rechazó esas acusaciones y aseguró al periódico que "Sibneft actuó totalmente dentro de la legalidad, algo que defenderemos ante los tribunales". Según Cameron y los accionistas a los que representa, Abramovich llegó sin su conocimiento a un acuerdo que les ha dejado de hecho sin la participación que tenían en uno de los campos petrolíferos más ricos de Rusia. La citada empresa Sibir Energy adquirió una licencia para extraer petróleo del yacimiento de Priobskoye en Siberia Occidental. En el origen de Sibir está una compañía de capital mayoritariamente escocés llamada Pentex, y 4.500 de sus accionistas son británicos.

Sin embargo, el accionista mayoritario, que controla aproximadamente la mitad del capital, es Chalva Tchiguirnsky, un georgiano que hizo una fortuna en Alemania y Rusia con proyectos de construcción. Sibir era propietaria de los derechos de Priobskoye, pero carecía de recursos suficientes para llevar a cabo la explotación, por lo que buscó a un aliado y lo encontró en Sibneft, la compañía de Abramovich.

Ambas compañías formaron entonces una alianza al 50% para repartirse los enormes beneficios que, según pensaban, podía generar el citado yacimiento. Todo eso ocurrió hace cinco años, pero a comienzos de 2001, Abramovich y Tchiguirnsky se enfrentaron por culpa de una refinería próxima a Moscú de la que Sibneft adquirió un 38%, mientras que el resto estaba controlado mayoritariamente por el municipio moscovita.

El alcalde de la capital, Yuri Luzhkov, hostil a Abramovich, pero amigo de Tchiguirnsky, aceptó que éste comprase acciones de la refinería, algo que enfureció, sin embargo, al magnate, según el periódico, porque frustraba sus planes de hacerse con el control. En primavera del pasado verano, Cameron y Tchiguirnsky se enteraron con sorpresa de que ya sólo poseían un 1% -y no el 50% como creían- del yacimiento de Priobskoye, por lo que lanzaron una investigación.

Cameron y sus amigos descubrieron que el otro 49% había sido vendido, mientras tanto, por 18.000 dólares a varias compañías domiciliadas en paraísos fiscales, y ello después de que Abramovich se hiciesen con nuevas acciones en un aumento de capital, en el que ellos no habían participado.

Dos de esas compañías están registradas en las Islas Vírgenes Británicas y Sibir ha presentado allí una demanda contra seis sociedades "off shore", Sibneft y Abramovich.