EDITORIAL

La reforma local

Que los ayuntamientos mantienen una dependencia cada vez más directa de todos los ingresos relacionados con el urbanismo es algo que ya ni siquiera ocultan los gobiernos municipales. Las cifras demuestran que una amplia mayoría de los consistorios aplica tipos máximos en el Impuesto de Bienes Inmuebles para obtener los máximos recursos dentro de un contexto en el que cada vez realizan más funciones cuyas competencias siguen en manos autonómicas. El problema es que los impuestos ligados al urbanismo tienen un recorrido limitado, porque además del puramente económico, no es desdeñable la pésima acogida entre la opinión pública que suele deparar el anuncio de más impuestos sobre la vivienda. Empieza a ser urgente que se aborde la anunciada reforma de la financiación local para dotar a los municipios de la suficiencia financiera que precisan.