Presupuestos 2006. El problema de la competitividad

Desequilibrios macroeconómicos

El director gerente del FMI ha dicho que el papel de EE UU en la ecuación de los desequilibrios mundiales, reduciendo el déficit fiscal y el exterior, es particularmente urgente. Son precisamente estos desequilibrios los que tiene la economía española, y por la estructura de las competencias dentro de la unión monetaria al Gobierno sólo le queda la política presupuestaria para corregirlos. Puesto que la política monetaria corresponde al Banco Central Europeo, que la realiza teniendo en cuenta, no la situación de un país determinado, sino la del conjunto de países de la unión monetaria.

Pasamos a analizar si el Presupuesto para 2006 se ha elaborado para corregir los desequilibrios españoles: inflación y déficit de la balanza de pagos.

Desde el ingreso en la unión monetaria, España ha tenido una inflación que ha superado la media de los países socios en más de un punto cada año, lo que ha dado lugar a que haya acumulado una inflación diferencial de 8 puntos. Para ver si el Presupuesto ha adoptado las medidas necesarias para controlar la inflación desbocada que padecemos, es necesario averiguar las causas que la originan. Desde hace varios años España ha experimentado un fuerte aumento de la demanda interna por encima de nuestro potencial de crecimiento, estimado en el 3%; es decir, tenemos una inflación de demanda, ya que en 2004 y en 2005 la demanda interna crece al 4,8% y para 2006 la previsión es del 4,2%. Para contener tal demanda, causa del diferencial de inflación que padecemos, el Gobierno tendría que haber elaborado un Presupuesto contractivo que hubiera dado lugar a un fuerte superávit; no ha sido así, puesto que el gasto del Estado aumenta en el 7,6%, por encima del crecimiento del PIB nominal, y aunque los ingresos aumentan a una tasa mayor que los gastos, la necesidad de financiación del Estado (déficit) se prevé en el 0,4% del PIB, es decir, lo contrario de lo que creo que debe hacerse.

En cuanto a los ingresos, se prevé deflactar la tarifa del IRPF en un 2%, lo que supone que la renta disponible de los hogares aumentará por este motivo en 200 millones de euros; la mayor parte se destinará a consumo, agravando el problema de la inflación.

El diferencial de inflación que venimos padeciendo ha sido una de las causas de la pérdida de competitividad de las empresas españolas, con caída de las exportaciones y aumento de las importaciones. Para el corriente año el déficit por cuenta corriente alcanzará el 8% del PIB, convirtiendo a España en el primer país del mundo, por delante inclusive de EE UU.

La otra causa se encuentra en la pérdida de productividad que ha venido teniendo la economía española. Para tratar de mejorarla, el Presupuesto 2006 aumenta la dotación para la mejora del capital humano y tecnológico (educación, I+D+i) en el 26,5%, factores que tienen influencia en la innovación y por tanto en el crecimiento. Sin embargo sin una mejora de la eficiencia en su gestión, lo que será difícil sin reformas estructurales, el problema de la competitividad de la economía española no mejorará y por tanto no se resolverá el fuerte déficit de nuestra balanza de pagos. Como resumen podemos decir que el Presupuesto 2006 no se ha elaborado para corregir los desequilibrios de la economía española.