Participaciones

Las cajas vascas deben reorganizar su cartera industrial tras la fusión

Las cajas vascas siempre estuvieron muy vinculadas con el tejido empresarial que les rodea, de ahí que concentren una cartera de participaciones muy significativa. Si BBK, Kutxa y Vital avanzan en su proyecto de fusión, tendrán que revisar su estrategia y calibrar el peso que quieren en cada sociedad y la concentración de riesgos.

La cartera de inversiones empresariales de la BBK en diciembre de 2004 tenía un valor contable de 1..477 millones de euros, con unas plusvalías latentes de 780 millones. En esa misma fecha, la de la Kutxa tenía un valor de 700 millones de euros, con más de 800 millones de plusvalías latentes. La Vital también cuenta con una interesante cartera, aunque de menor tamaño.

Las cajas vascas están presentes en sectores de lo más variado, entre los que destacan las telecomunicaciones, sector financiero y la industria tradicional. La mayor parte de sus inversiones tiene carácter de permanencia, aunque en ocasiones han realizado apuestas financieras, como fuera la de Airtel.

Si finalmente avanzan hacia la fusión, la nueva caja deberá replantearse la estrategia de sus participaciones, tanto por la incidencia que pueda tener en sus objetivos como en la concentración de riesgos en algunos sectores y empresas.

Los propios presidentes reconocieron, en la carta que difundieron el 14 de septiembre y que fue íntegramente recogida en Cinco Días, que a través de la entidad fusionada se iba a 'impulsar una gestión más eficiente de las participaciones industriales'.

Hace unos días, BBK se desprendió de un 4,37% del capital de CAF, en una operación que la entidad enmarcó en el 'proceso de gestión flexible' de la cartera de industrial 'anticipándose, de esta forma, a futuros escenarios de mercado', en clara referencia al proyecto de fusión de las tres cajas.

CAF es una compañía que cotiza en Bolsa, en la que las cajas vascas llegaron a controlar más del 50% del capital. Este año, las cajas se han desprendido de un 16,17% del capital de CAF, lo que además les ha reportado unos ingresos totales de cerca de 43,5 millones de euros, con unas plusvalías de alrededor de 27 millones. A pesar de estas ventas, la cajas recalcan que mantienen su intención de permanencia en el capital de esta sociedad.

Telecomunicaciones

Otra inversión estratégica de BBK, Kutxa y Vital que suscita una serie de interrogantes es el operador de telecomunicaciones Euskaltel, en que estas entidades controlan conjuntamente el 63,86%. Su respaldo a esta compañía ha sido siempre inequívoco y se ha traducido en un constante aumento de la participación cada vez que uno de los socios decidía salir del grupo, pero la fusión podría obligarlas a deshacerse de parte de este paquete.

La propia situación del accionariado de Euskaltel plantea dudas. Auna ha puesto en venta el 3% que tenía en Euskaltel, ante lo que los socios tienen derecho de suscripción preferente. Por su parte, Endesa, que controla otro 10% del capital, está desinvirtiendo en telecomunicaciones y nada hace pensar que vaya a variar su estrategia en la compañía vasca. En este contexto, se plantea el interrogante de si las cajas volverán a ampliar su presencia en el capital de Euskaltel.

Otra incógnita es el Banco Guipuzcoano, en el que controlan en total un 24,45%, por lo que la entidad fusionada se convertiría en el principal accionista del banco guipuzcoano.

Las tres entidades se implican en los proyectos estratégicos locales

El respaldo de las cajas vascas es una constante en los proyectos considerados emblemáticos o estratégicos para el desarrollo económico del País Vasco. En este contexto se inscribe la participación del 14% que BBK tiene en la refinería de Petronor (grupo Repsol) y del 10% en el capital de la Acería Compacta de Bizkaia (ACB), grupo Arcelor, que supuso el mantenimiento de la siderurgia integral en Euskadi tras la desaparición de Altos Hornos de Vizcaya (AHV).

En esta misma línea, aunque desde una perspectiva más defensiva, destaca el control de BBK sobre el 7,5% del capital de Iberdrola, participación que se reforzó cuando Gas Natural trató de absorber la eléctrica vasca con una OPA que también se consideró hostil y que finalmente fracasó.

Una influencia que se extiende a otras empresas a través de capital riesgo

La presencia de las cajas en el tejido empresarial vasco es mucho más amplia, ya que las tres entidades participan en sociedades de capital riesgo y préstamos participativos. æpermil;ste es el caso de la Sociedad de Gestión de Capital Riesgo del País Vasco, entidad que gestiona siete de fondos de capital riesgo con un patrimonio superior a los 165 millones, que actualmente participan en el capital de 66 empresas, cuya facturación supera los 2.500 millones y dan empleo a más de 15.000 personas.

Las cajas también están presentes en la sociedad de capital riesgo Talde, grupo que mantiene inversiones 33 empresas por valor de 50 millones. Además, controlan el 52% de Luzaro, que respalda a las pymes con préstamos participativos.