Salaheddine Mezouar

'Si la zona euromediterránea progresa, ganaremos todos'

Asus 52 años, pertenece a la generación que empezó a acceder a los altos cargos del país tras la coronación del rey Mohamed VI. Formado, como casi todas las élites marroquíes, en Francia, Mezouar defiende el pragmatismo, el compromiso y un cierto optimismo vital como ejes del despegue de Marruecos.

¿Cómo puede atraer su país las inversiones españolas?

Marruecos tiene acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, Estados Unidos y el mundo árabe. Eso, unido a su estratégica localización, lo convierte en el centro de una red muy interesante para la fabricación y la comercialización.

También tiene una mano de obra barata...

Indudablemente representa una ventaja respecto a los estándares europeos. Pero no queremos limitarnos a fabricar productos básicos, sino mejorar el componente tecnológico, apostar por la calidad y la diferenciación, sobre todo en la industria textil. Creo que no se puede competir con China en productos que ofrecen poco margen.

¿Hay alguna ventaja fiscal para las empresas que entren?

Las empresas exportadoras disfrutan de una exención en el impuesto de sociedades durante cinco años, y durante los cinco siguientes sólo pagan la mitad del 35% general.

¿Qué sectores está priorizando su gobierno?

Componentes de automóviles y aeronáuticos, electrónica, agroindustria, telecomunicaciones, construcción... Hay excelentes oportunidades a 14 kilómetros de España, que no se están aprovechando del todo.

¿Cuentan con las pymes?

Pueden trasladar parte de su producción a Marruecos para reducir costes, acceder a nuevos mercados, mejorar sus cuentas y así elevar la inversión en diseño e I+D. Creo que de ese modo podrán sobrevivir muchas empresas amenazadas por la globalización.

¿Existen condiciones regulatorias a la inversión?

El empresario que entra en Marruecos puede llevar la estrategia empresarial que quiera, con absoluta libertad. Sólo tratamos de ayudar si se nos pide. La proximidad al inversor es una prioridad del Gobierno. Nuestro objetivo no es competir con Europa, sino contribuir a que la región euromediterránea gane en su conjunto. Pronto se cumplirán 10 años del proceso de Barcelona y, hoy más que nunca, ese proyecto euromediterráneo es el futuro para la zona. Si progresa, ganaremos todos.

¿Es tan importante la colaboración europea?

Al mirar atrás y ver cómo estaba Marruecos hace sólo seis años entendemos la dimensión de la tarea que afrontamos. Para apuntalarla requerimos la ayuda de Europa, ayuda que beneficiará sin duda a todas las partes.