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Las redes de música buscan la paz con las discográficas

Una nueva generación de servicios de intercambio de canciones investiga fórmulas que acaben con la actual persecución judicial

Si no puedes vencerlo únete a él. Algo así habrán pensado tanto las empresas tecnológicas que han desarrollado las redes P2P para el intercambio de archivos en internet (como Kazaa o eDonkey) y las discográficas, empantanadas en una batalla judicial que no termina por aclararse y que no satisface ni a unos ni a otros.

Ante esta situación han comenzado a aparecer nuevos servicios que permiten el libre intercambio de música al tiempo que remuneran a las discográficas, mientras que las tradicionales redes P2P que operaban hasta ahora parece que se replantean su situación y se abren a la posibilidad de establecer algún tipo de servicio de pago.

Presentado a finales de agosto en el Reino Unido, con discreción y sin fanfarria, el servicio PlayLouder MSP plantea de primeras un cambio absolutamente radical en el negocio de la música digital. Es algo así como una tarifa plana de música. La compañía británica vende a sus usuarios por 26,99 libras al mes (39,9 euros) una conexión a internet de banda ancha de 1 Mbps (similar a las comercializadas en España actualmente). Pero además, y aquí está la propuesta radical al dilema de la música, los usuarios pueden intercambiar gratuitamente toda la música que quieran (no importa cómo la hayan obtenido y pueden usar cualquier red de intercambio: Kazaa, Piolet, eMule, etcétera) con otros usuarios que tengan de proveedor de acceso a internet a PlayLouder MSP. Los intercambios de música con internautas que usan otro proveedor de acceso están bloqueados.

La iniciativa tiene el visto bueno de la discográfica Sony BMG, que alcanzó a finales de agosto un acuerdo con la compañía británica, según el cual PlayLouder MSP entrega un porcentaje de los ingresos por la conexión a internet a los autores, en función de cuánto se intercambian sus canciones. Un sistema de marcas de agua auditivas que identifican de forma inequívoca cada canción permite a PlayLouder MSP monitorizar los temas que corren través de sus conexiones.

Pero PlayLouder MSP, que ha anunciado que abrirá su servicio sólo para el Reino Unido a finales de septiembre, no es la única iniciativa que se arrima a las discográficas con la intención de desarrollar una tecnología que les satisfaga y un modelo de negocio que les contente.

iMesh, otras de las redes P2P conocidas, cerró sus disputas legales con la industria discográfica el año pasado con un cheque de cuatro millones de dólares y acordó convertirse en una red de intercambio de música de pago. Ahora, al menos otras cuatro redes de las más conocidas (Grokster, eDonkey, Morpheus y LimeWire) están en conversaciones con las discográficas para convertir en servicios de pago lo que actualmente son servicios de libre intercambio (y gratuito) de música, según informaba el periódico The New York Times esta semana.

Wayne Rosso, uno de esos ejecutivos metidos hasta la cintura en el negocio de las redes P2P (fue responsable de Grokster, Blubster y otras), fundó el año pasado una compañía llamada Mashboxx encaminada a establecer una red de intercambio de música de pago. En junio, Rosso anunciaba el acuerdo con Sony BMG que permitirá a sus usuarios, si el servicio se abre finalmente en noviembre, tras varios retrasos, intercambiar música de esta discográfica.

Una tarea muy difícil

Pero Mashboxx, es puro humo, opina Pablo Soto, escéptico ante la posibilidad de que se desarrollen servicios de pago basados en las redes P2P actuales. Soto, joven desarrollador español, creó hace unos años dos exitosas redes P2P ampliamente usadas: Blubster, con diez millones de usuarios y Piolet, con 2,5 millones. 'Convertir la tecnología de las redes actuales en algo de pago, centralizado, resulta una locura, es muy difícil', señala Soto, 'porque todos estos años hemos ido en el desarrollo de tecnologías en sentido opuesto, descentralizadas'. 'La única solución es adoptar un modelo similar al de las radios, en el que éstas pagan un porcentaje de sus ingresos a las discográficas', opina Soto, 'el modelo no puede ser la venta directa de música'.

Lo cierto es que diferentes iniciativas tratan de reconvertir el paradigma del todo gratis de las redes P2P en negocios de pago, que obtengan de una u otra forma dinero para remunerar a las discográficas. El mismo enfant terrible de la industria discográfica, el popular Shawn Fanning, creador de Napster en 1999, montó el año pasado Snocap, una compañía que diseña un sistema de control de los contenidos musicales, que implementado en las redes P2P de intercambio debería permitir el control de la música que se distribuye en ellas.

En opinión de Soto, este cambio de actitud se debe más a un intento de los responsables de las redes P2P de firmar la paz con la industria de la música, acosados como están en los tribunales de medio mundo, que a un cambio de actitud de las discográficas. Esta semana, el presidente de Apple, Steve Jobs, ha criticado con dureza la 'codicia' de las discográficas.

Atracción y rechazo por igual

lMicrosoft prueba las redes P2P

Incluso Microsoft ha sido seducida por los cantos de sirena de las redes de intercambio P2P y por el potencial de esta tecnología para ser aplicada en diferentes ámbitos. Un equipo de su centro de investigación de Cambridge, liderado por el español Pablo Rodríguez, desarrolla (aún en estado incipiente) un sistema P2P llamado Avalanche, destinado a la distribución de contenidos de vídeo en internet.

Hollywood contraataca

El intercambio de música y películas en las redes P2P continúa inundando internet. Los usuarios de estas redes no parecen haberse amilanado por la persecución legal contra quienes realizan este tipo de actividades: el 60% de todo el tráfico global en internet corresponde al intercambio en este tipo de redes, según la firma británica CacheLogic. De manera que la industria cinematográfica de EE UU ha decidido contraatacar a la tecnología con más tecnología, fundando esta semana un laboratorio de investigación (Motion Picture Laboratories) que deberá estudiar posibles soluciones tecnológicas para evitar la piratería en internet.

Intercambio de DVD sin internet

Una vuelta de tuerca a la idea de las redes P2P y tenemos PeerFlix, una iniciativa que acaba de ser lanzada en EE UU. La idea es trasladar la filosofía de las redes P2P fuera de internet para el intercambio de DVD. Los usuarios del servicio introducen en una base de datos los DVD que desean intercambiar y aquellos de los que disponen. Cuando encajan las solicitudes de dos usuarios se realiza la transacción, que cuesta 0.99 dólares y otros 0.37 dólares por el paquete postal. Una práctica completamente legal según la legislación estadounidense.