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Hewlett-Packard excita el proteccionismo francés

El anuncio de la multinacional de informática estadounidense Hewlett-Packard (HP) de suprimir 5.968 empleos en Europa se ha erigido en primer caballo de batalla mediático de la vuelta al curso político en Francia. El país puede ser el peor parado, con 1.240 puestos de trabajo amenazados.

La movilización del Ejecutivo de Dominique de Villepin, en busca del aliento popular, no se ha hecho esperar. Tres ministros se han implicado en la causa social. El alcalde de Grenoble, región más afectada, ha viajado a California para entrevistarse con la dirección de la compañía.

El punto álgido de una semana maratoniana llegó el martes. El presidente Jacques Chirac dejó trascender, tras un consejo extraordinario sobre empleo, haber instado al Gobierno a trasladar el problema a la Comisión Europea. La respuesta del presidente de la institución, José Manuel Barroso, fue contundente: Bruselas no tiene competencia jurídica para impedir a una compañía despedir a sus empleados.

Tampoco el Ejecutivo francés ha especificado cuál es su poder de acción para proteger a los empleados. Sólo ha dejado constancia de un enigmático mensaje, a través del napoleónico Villepin: 'No hay fatalidad, ni tampoco impotencia, ni en los despidos de HP ni en la industria del calzado de Romans', en referencia al declive que sufre la mítica región otrora referencia del calzado de lujo.