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Un príncipe de Brunei, en el ojo de la justicia inglesa

El multimillonario hermano del sultán irá a la cárcel si no justifica cómo financia su lujoso nivel de vida

Sus excesos pueden costarle una temporada en la cárcel al príncipe Jefri Bolkiah, hermano menor del sultán de Brunei, si se niega a revelar cómo mantiene su nivel de vida de altos vuelos. Hace un lustro, Jefri, que durante 13 años ocupó el cargo de ministro de Hacienda de este minúsculo Estado rico en petróleo situado en la isla de Borneo, fue obligado a vender sus propiedades y entregar a la Brunei Investment Authority (BIA) la casi totalidad de sus bienes. Esto ocurría a raíz de una denuncia presentada por el propio sultán, Hassanal Bolkiah, quien le acusó de haber robado fondos públicos por valor de 15.000 millones de dólares, unos 11.750 millones de euros.

El Tribunal de Apelación de Londres acaba de solicitar a Jefri explicaciones detalladas del origen de los activos que le permiten pagar los cerca de 400.000 euros al mes que cuesta el mantenimiento de sus viviendas de lujo de Londres, Nueva York y París. A falta de una respuesta satisfactoria, Jefri puede ser condenado por desacato al tribunal.

Fue en 1998 cuando el sultán, uno de los hombres más ricos del mundo, tomó la decisión de congelar los activos de su hermano. Casi de inmediato la ola expansiva del escándalo repercutió en casi todos los grandes centros financieros del mundo. La firma de abogados norteamericanos Denby & Gammerman advirtió a sus clientes que Amedeo, el fondo de inversiones y contratista propiedad del príncipe y la mayor empresa privada de Brunei, no estaba en condiciones de seguir operando ni pagar a sus acreedores debido a la intervención del Gobierno del sultanato.

En un principio, Jefri alegó que era víctima de un complot político dirigido por integristas musulmanes contratados por otro hermano de la familia Bolkiah, el príncipe Mohamed. Según fuentes políticas de Brunei, éste ejerce una influencia cada vez mayor sobre el sultán y se le considera la fuerza oculta detrás de la creciente línea dura del Gobierno del país, donde ya es prácticamente imposible adquirir bebidas alcohólicas. Jefri acusó a Libia e Irán de tenderle una trampa para echarle de la escena pública por mantener una 'visión progresista' del Islam.

Jefri, un profesional del polo y hombre de la sociedad muy cotizado en círculos de la jet set europea, fue en su día propietario de cinco hoteles de lujo en Londres y también de la joyería Asprey, proveedora de la familia real británica. La mayor parte de los activos del príncipe salieron a subasta en Londres en 2001, según un acuerdo firmado entre él y su hermano el Sultán. No obstante, la vida de revista de corazón de Jefri no dio señales de frenarse. Así que el pasado mes de mayo, el sultanato de Brunei y la BIA presentaron en Londres un litigio de desacato contra Jefri. El príncipe rechazó las acusaciones alegando que el intento de obligarle a revelar sus fuentes financieras representaría una violación de su derecho a la intimidad, bajo el artículo 8 del Convenio de los Derechos Humanos de la UE.

El magistrado del Tribunal de Apelación de Londres, Lord Justice Tuckey, no admite la versión del acusado, que rechaza como 'totalmente sin fundamento'. El magistrado sostiene que, por el estilo de vida que lleva el príncipe, se puede descartar de entrada la hipótesis de que cuenta con el apoyo de sus parientes u otros terceros. El Estado de Brunei y la BIA insisten en que el príncipe tiene acceso a unos fondos secretos. Por su parte, Jefri niega la existencia de recursos financieros aparte de aquellos que ya ha declarado ante el tribunal.