Banca

Caruana permitirá a accionistas libios la compra de Aresbank

La crisis por la que atraviesa desde hace varios años Aresbank, un pequeño banco español cuyo principal accionista es Lybian Arab Foreign, puede estar a punto de finalizar. Las negociaciones políticas entre representantes de los Gobiernos español y libio han dado sus resultados. Jaime Caruana está dispuesto ahora a autorizar a los libios la compra del 34,7% del capital que está en manos españolas.

Mantener la actividad del Banco Árabe Español (Aresbank) se ha convertido en uno de los principales objetivos del Gobierno libio en España. Y tras más de una década de declive por el que ha atravesado este pequeño banco, todo indica que se ha logrado desbloquear su situación y el enquistamiento que padecía la entidad está a punto de subsanarse.

El viaje que realizó el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, a Libia a finales del pasado mes de julio, ha influido en el giro que ha tomado el futuro de Aresbank para evitar su liquidación, explican fuentes conocedoras de las negociaciones que se siguen en el banco.

Fuentes del consejo de Aresbank también reconocen que se ha desbloqueado una situación que llevaba un año en punto muerto, como consecuencia del cambio de opinión del Banco de España.

De momento, el gobernador del Banco de España, Jaime Caruana, siempre contrario a la pretensión de Libia de quedarse con el 100% de Aresbank a través de Libyan Arab Foreign, ha cambiado. Lo mismo ha sucedido con una parte del Gobierno que también compartía la postura del Banco de España.

Caruana está dispuesto a autorizar la venta del 34,7% del capital de Aresbank que está en manos de accionistas españoles (BBVA, Sabadell, SEPI y el Santander) a los accionistas árabes, que controlan el resto del capital, y más concretamente a Libia.

Fuentes implicadas en las negociaciones aseguran que hace una semana el Banco de España ya comunicó verbalmente a los accionistas de Aresbank su cambio de opinión. Este asunto fue tratado el viernes pasado en un consejo extraordinario del banco árabe, explican fuentes asistentes al acto.

Caruana era contrario a que un banco español tuviera el 100% de su capital en manos árabes. Pero la crisis de Aresbank, que incumple desde hace más de un año el coeficiente de recursos propios fijado por el supervisor bancario español, sólo dejaba lugar a dos soluciones: una inyección de capital, que sólo está dispuesta a asumir los accionistas árabes, o a liquidar el banco. Esta última postura era la preferida por los accionistas españoles, pero siempre ha sido difícil tomar esta decisión, dadas las características por las que se creó Aresbank.

Pero las intervenciones de representantes de los Gobiernos español y árabe han derivado en un cambio de la situación. Varias fuentes implicadas en estas negociaciones también han destacado el papel más activo que ha jugado en los últimos meses la SEPI para intentar desbloquear las diferencias en el consejo de Aresbank y poder vender su participación. Un portavoz de la SEPI, sin embargo, insistió ayer en que 'nuestra postura ha sido siempre la de vender y en cuanto podamos venderemos. Pero es el Banco de España quien debe dar la autorización'.

Caruana, mientras, ha puesto una serie de condicionantes para aprobar esta operación de compra venta. Libyan Arab Foreign, con más del 30% del capital de Aresbank y el más interesado en hacerse con el 100% del capital del banco, tiene que presentar un plan industrial de la entidad, recapitalizarlo ya que no cubre el mínimo exigido de recursos propios y presentar toda la documentación pertinente al Banco de España.

Además, y como es lógico tiene que ponerse de acuerdo con los accionistas españoles en cuanto a como se materializará la operación. El consejo de Aresbank espera reunirse antes del día 14.

Un proyecto más político que bancario

Aresbank fue creado en 1975 con el objetivo fundamental de fomentar la cooperación económica entre España y los países árabes.

Pero el deterioro del flujo comercial entre ambas partes ha provocado la práctica inactividad de Aresbank. A pesar de ello, mantener las puertas abiertas de este banco es más una cuestión política y diplomática que de negocio, sobre todo desde la Guerra del Golfo, en 1990, año en el que empezó el declive de la actividad de Aresbank, y cuya crisis se ha ido agudizando desde finales de esa década a causa de un pleito. Ahora, no obstante, Libia ha pasado nuevamente a ser un país interesante para España, y con el que se pretende potenciar el comercio bilateral. Por ello, es lógico que en los últimos meses se haya reactivado el interés por mantener el negocio de Aresbank. A pesar de ello no se ha impedido que Aresbank entrase en una crisis que no sólo ha desembocado en una carencia de recursos propios. En los últimos meses se ha procedido a la venta de dos de sus cuatro oficinas, y se ha despedido a varios empleados, diez en las últimas semanas.

En 2004 el banco cerró con unas pérdidas de 4,46 millones de euros. Un año antes los números rojos se elevaron a 46,17 millones. Su mala situación se detecta desde el margen de explotación, que fue negativo den 3,09 millones al cierre del pasado ejercicio. Su cartera crediticia sólo asciende a 17, 9 millones de euros, y sólo tiene 1.842 cuentas corrientes. Su capital asciende sólo a 18 millones, frente a un los 71,4 de un año antes, aunque en 2003 tenía unas reservas negativas de 345.000 euros, que ahora son positivas en 11.000, según datos de la AEB. Aresbank lleva cuatro años esperando un proyecto para su reflotamiento que nunca llega. La última vez que sus socios españoles estuvieron dispuestos a atender ampliaciones millonarias de capital para recomponer sus recursos propios fue en 2001. Desde entonces no han querido poner más fondos. Su negocio no les interesa. No así a Libia, que desde hace años persigue comprar el 100% de Aresbank y así se lo ha solicitado al Banco de España.