Revista de Prensa

La City, a la venta

La Bolsa de Londres puede parecer un objeto de deseo inusual, pero pretendientes no le faltan. Deutsche Börse de Alemania lleva años haciendo ofertas; Euronext es más tímida pero igual de apasionada; y ahora Macquarie Bank, de Australia, se plantea hacer una propuesta de adquisición. Si alguno tienen suerte, esto pondrá el fin a 300 años de comercio independiente de acciones en Londres. Por eso parece extraño que la dirección de la Bolsa haya hecho tan poco para disipar la noción de que el negocio está maduro para una absorción (...).

Todo el mundo comete errores, pero hay dudas sobre si la Bolsa de Londres está haciendo bien siquiera su trabajo de proveer un mercado eficiente para reunir capital. Sus clientes parecen verlo más como un cuerpo burocrático cuyas engorrosas normas son ca-da vez menos competitivas.

Es una vergüenza que la dirección de Londres no parezca tener muchas ganas de expandir el negocio, puesto que las perspectivas no son sombrías. Hay oportunidades en Asia, las regulaciones derivadas de la Ley Sarbanes-Oxley han hecho mucho menos atractivo para las compañías registrarse en EE UU. Londres debía haber sido el postor, no el objeto (...). Debería aprender de las mejores compañías listadas en el parqué. Para ellas, el punto de partida es la ambición.