Automoción

La crisis de Fiat deja pérdidas de 32 millones en la filial española

La crisis financiera que sufre desde hace cuatro años el fabricante italiano Fiat se ha cebado con la filial española. La división duplicó sus pérdidas en 2004 hasta 32,05 millones, merma que ha erosionado un 33,3% sus recursos propios, que ahora suman 58,3 millones.

Los números rojos de 32 millones, que doblan los 16 millones perdidos en 2003, incluso obligaron a la filial española a suscribir en 2004 un aumento de capital de tres millones para poder equilibrar algo el patrimonio de la sociedad. La pérdida de la sociedad, incluso, habría sido de más de 38 millones si, según asegura Deloitte, se hubiese dotado la 'necesaria' provisión adicional de seis millones para hacer frente a las garantías contractuales suscritas con sus clientes.

Deloitte, así, avisa en su informe de auditoría que la situación 'genera una incertidumbre sobre la capacidad de la sociedad para continuar su actividad, de forma que la posibilidad de que pueda realizar sus activos y liquidar sus pasivos ... dependerá de la evolución favorable de sus operaciones futuras y de la continuidad del apoyo patrimonial y financiero de sus accionistas'.

Sin importancia

Fuentes de la compañía, sin embargo, restaron importancia a esta incertidumbre expresada por Deloitte, y aseguraron la firme apuesta por la matriz turinesa hacia su división española. De hecho, estas fuentes, aseguraron que el 'resultado gestional' de la compañía es positivo, si bien no facilitaron su cuantía exacta.

Así las cosas, los portavoces achacaron las abultadas pérdidas a los números rojos que sufre la matriz, que acumula un déficit de 8.862 millones en sus últimos cuatro ejercicios, debido a que el grupo que preside Luca Cordero di Montezemolo ha distribuido las pérdidas sufridas entre sus distintas filiales.

Esta circunstancia, según el portavoz de la filial, hará que la filial vuelva a registrar pérdidas este año, toda vez que las previsiones del consejero delegado Sergio Marchionne pasan por que 2005 sea el último ejercicio con pérdidas netas, aunque con números negros operativos. El primero beneficio neto, según los presupuestos, no llegará hasta 2006 y tendrá una cuantía de unos 700 millones. La compañía española no facilitó previsiones exactas para 2005.

Fiat anunció el miércoles un plan de inversiones de 18.000 millones financiado por varios bancos que entrarán así en el accionariado.

Las cuentas de la filial en cualquier caso, presentan un resultado de explotación negativo de 14,4 millones, frente a los 24,7 millones de pérdidas de explotación registradas en 2003. No en vano, el negocio se ralentizó en 2004 La facturación total de la compañía alcanzó los 992,3 millones, lo que supone un descenso del 0,6% respecto al año 2003.

Y eso, a pesar de que las ventas de coches mejoraron en un 11,4%, espoleadas por Alfa Romeo, que creció el 22% hasta 11.624 coches; y de la propia marca Fiat, de la que se matricularon 42.810 coches, el 4% más.

Este año, el ritmo de las ventas ha empeorado sensiblemente. Las matriculaciones de las distintas marcas del grupo han caído el 21,9% hasta 32.426 unidades en los primeros siete meses del año, según los datos de la patronal de los fabricantes Anfac. A principios de ejercicio, la compañía contaba con un ligero avance del 1,2% en las ventas de la marca Fiat, hasta 44.000 vehículos, según informó el nuevo consejero delegado de la compañía, Marín Moya.

El negocio, según las previsiones, deberá verse impulsado por los nuevos lanzamientos, como la berlina Croma, el nuevo Idea, el nuevo Punto, el Stilo Upread y el Multipla, el Panda Alessi y el Panda todoterreno.

Un año de cambios en la cúpula

El baile de ejecutivos que se ha producido en las altas esferas del imperio industrial de Turín ha tenido reflejo en la filial española en los últimos diez meses. El más destacado fue el nombramiento a finales del pasado año de Martín Moya como nuevo consejero delegado de la compañía, en sustitución de José Ramón Soriano, quien actualmente ocupa el puesto de primer ejecutivo de Mitsubishi. Moya, de 44 años, es un hombre de la casa, ya que lleva 14 ejercicios en la compañía. Al llegar a su nuevo puesto decidió emprender una revolución en el organigrama. La empresa ha suprimido las denominadas unidades de negocio (Fiat, Lancia y Vehículos Comerciales, por un lado, y Alfa Romeo, por otro) que funcionaban como empresas completamente independientes para integrarlas en una sola organización.

La decisión supone que cada marca tendría sus responsables comerciales, si bien éstos compartirán el resto de áreas, desde relaciones externas a posventa, desarrollo de red o informática. En la división comercial, habrá cuatro responsables de cada una de las marca que reportarán directamente a Martín Moya. Renato del Bino al frente de Alfa Romeo; Paolo Troffa y José Ignacio Fijo en Lancia y Vehículos Comerciales, respectivamente. Martín Moya también será jefe de la marca Fiat. Con la llegada de Moya, José Antonio Garvía abandonó la dirección de Alfa Romeo para ocuparse de la marca en Inglaterra, si bien ahora ha sido fichado para dirigir la filial española de Kia.