Francisco Llera

'Hay menos optimismo sobre la economía vasca'

La comunidad autónoma vasca vive uno de los momentos económicos más favorables de las últimas décadas. El crecimiento se muestra sostenido en el tiempo con una previsión de casi un 3% para el año en curso, Euskadi figura entre las comunidades de mayor renta per cápita y las tasas de paro se han reducido por debajo del 6%.

Sin embargo, los datos del Euskobarómetro -estudio sociológico que realiza el Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la UPV, bajo la dirección del prestigioso catedrático Francisco Llera- muestran la consolidación de una tendencia que, inicialmente, puede parecer paradójica. Desciende el optimismo de los vascos sobre la situación económica presente y futura. Además, los vascos citan al paro como el principal problema.

Las principales conclusiones económicas del Euskobarómetro del Primer Semestre de 2005 indican que el 55% de los ciudadanos califican la situación económica como 'regular' o 'mala', frente a un 44% que cree que es 'buena'. De cara al futuro, el 60% se muestra optimista, tasa que es siete puntos inferior a lo registrado hace seis meses.

Pregunta ¿No resulta contradictoria la buena evolución económica vasca con la percepción menos optimista de los ciudadanos de cara al futuro?

Respuesta Hay menos optimismo de cara al futuro y eso tiene una explicación. Hay una serie de problemas que afectan directamente a las familias, tanto a jóvenes como a mayores, que influyen en la percepción general.

La preocupación por el paro no es tanto por el paro en sí mismo, sino por la seguridad en el empleo. El tipo de empleo existente en la actualidad, con mayor temporalidad e incertidumbre, provoca que la preocupación no disminuya. A esto hay que sumar que tenemos jóvenes muy cualificados, bien preparados, que terminan marchando fuera porque no encuentran trabajo en sus lugares de origen. Esto influye también en las tasas y, al reducir la población activa por el lado de los jóvenes, mejoran las estadísticas de empleo.

P ¿Se trata de una tendencia o de algo coyuntural?

R Como he indicado, se trata de problemas que afectan a las familias. Así, el incremento de los precios de las viviendas está retrasando la salida del hogar paterno de los jóvenes y también la formación de nuevas familias. Al mismo tiempo, se percibe también con incertidumbre otro indicador de bienestar, el relacionado con la tercera edad y sus condiciones de vida. El escepticismo proviene de ahí, de una inestabilidad y mala calidad del empleo, de la dificultad para los jóvenes de acceder al mercado laboral aquí, el incremento de los precios de las viviendas y la calidad de vida durante la jubilación.

P Hasta hace poco, los vascos no habían situado el problema del paro como el más importante.

R La violencia y el terrorismo figuran en el cómputo global como segundo problema por importancia, pero para alrededor del 22% de los vascos se mantiene estable como principal preocupación. Al relajarse, en cierto modo, aunque de forma parcial, la tensión política y la presión de la violencia, afloran en las respuestas espontáneas de la gente los problemas de la vida diaria. De ahí que se exprese la incertidumbre sobre el empleo o los problemas del bienestar, en general.

P En comparación, los ciudadanos vascos perciben mucho mejor la situación vasca que la del conjunto de España.

R Aquí hay un cierto juego ideológico, es un sesgo vinculado al nacionalismo. En general, los vascos perciben la situación política como mala, por lo que en compensación en lo económico consideran que están mejor que el resto. Es un fenómeno de compensación de valoraciones. Se sobrevalora la situación económica vasca frente a la española para compensar el pesimismo y malestar político.

El 77% apoya una negociación con ETA

Casi ocho de cada diez ciudadanos vascos apoya una eventual negociación entre el Gobierno español y ETA, aunque la mitad condicionan tal negociación a un abandono previo de las armas, según datos del Euskobarómetro. Por el lado contrario, se mantiene un 20% que rechaza cualquier tipo de negociación con la banda terrorista.

Otro dato revelador es que un 51% estaría dispuesto a conceder contrapartidas políticas a ETA si abandona las armas, pero la mayoría sólo reinsertaría a los presos arrepentidos y que no tengan delitos de sangre.

Sobre esto, Llera explica que estas cuestiones siempre han dividido a los vascos. 'En épocas de menor presión terrorista son más proclives a la negociación, pero en materia de presos, sobre todo después de la ruptura de la tregua, la sociedad vasca es muy reticente al perdón para los presos. Plantean un perdón muy condicionado'.