Comercio

Los pequeños comerciantes abren la guerra a las tiendas chinas de ropa

La Federación Círculo Empresarial Independiente, representante del pequeño comercio, ha cifrado en casi 1.400 millones de euros la pérdida de facturación que este año tendrá el comercio minorista textil a consecuencia del auge de las tiendas chinas. Esta organización, que considera ilegales las prácticas de estos locales, ha denunciado ante el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid (la más afectada) a 116 establecimientos concretos. Es la punta del iceberg.

El pequeño comercio ha declarado la guerra a las tiendas chinas de ropa que proliferan en territorio español acusándolas de no pagar impuestos, no cumplir con la Seguridad Social y emplear mano de obra infantil, entre otras cosas. La Federación Círculo Empresarial Independiente, que incluye a 23 agrupaciones sectoriales y a más de 20.000 asociados y que representa al comercio minorista en la CEIM, cifra en 1.383 millones de euros lo que el comercio textil nacional dejará de ingresar este año a consecuencia del impacto de las llamadas tiendas chinas.

Esta cantidad representa el 6,43% del total estimado a julio de este año, pero lo más relevante es que el porcentaje ha aumentado de forma considerable en los últimos dos años (ver cuadro adjunto). El año pasado el comercio textil facturó unos 26.000 millones de euros y se calcula que para este año descenderá en casi 1.400 millones por este fenómeno que afecta, sobre todo, al pequeño comercio.

En el caso de la Comunidad de Madrid, donde se calcula que existen 8.000 establecimientos en manos de asiáticos, el porcentaje se eleva hasta el 14%, más del doble que la media española, según datos de la Federación.

Madrid es la comunidad más afectada por la proliferación de tiendas asiáticas

Para evitar esta situación, la organización ha denunciado ante las consejerías de Sanidad y Consumo y de Economía de Madrid a 116 tiendas concretas por 'práctica irregular y desleal del ejercicio del comercio minorista'.

Según Alfonso Tezanos, abogado y presidente de la Federación, el problema es que los comerciantes se ven obligados a cumplir numerosas normas y horarios, solicitar todo tipo de licencias, ser objeto de inspecciones regulares y pagar los impuestos correspondientes a su actividad, además de dar de alta en la Seguridad Social a sus empleados. Estas exigencias, añade, las sortean los propietarios y gerentes de los establecimientos asiáticos, ya sean pequeños supermercados, bazares o tiendas de ropa.

'Cuando el comerciante dice a los inspectores que investiguen al local chino que tiene al lado, la respuesta es que no pueden abrir expediente porque no les consta ningún establecimiento en ese emplazamiento', asegura Tezanos.

En las denuncias argumentan que 'dicha práctica desleal e irregular se sustancia en el incumplimiento reiterado y sistemático de la normativa aplicable al sector del comercio mayorista y minorista (...) incluido lo relativo a las instalaciones y dependencias donde vienen ejerciendo dichas actividades, en cuanto a su mantenimiento, medidas de seguridad, licencias, personal y otras obligaciones de carácter administrativo'.

En este sentido, exigen la revisión e inspección de los establecimientos y la comprobación de todos los resquicios administrativos y legales que se necesitan para tener un establecimiento abierto al público.

Este diario intentó, sin éxito, contactar con alguna agrupación textil china.

Primer capítulo de un largo camino en los tribunales

Las denuncias presentadas ante el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid son sólo el primer capítulo de una carrera de fondo para los comerciantes madrileños. 'Si la Administración no hace cumplir la legislación vigente a este tipo de establecimientos, demandaremos a la propia Administración y, por extensión, a los responsables de los correspondientes departamentos; en este caso, emplearemos la vía penal', asegura Alfonso Tezanos.

En las denuncias que ya han presentado ante la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid se exige la vista del expediente que instruyan las administraciones, es decir, pide tener acceso a las actuaciones que se lleven a cabo en relación a las tres denuncias presentadas.

Según Tezanos, uno de los problemas más preocupantes es que a la fabricación de productos en China (de donde parten muchas falsificaciones) se le ha sumado la distribución al por mayor en polígonos industriales específicos como el de Cobo Calleja en la localidad madrileña de Fuenlabrada (donde la policía ha incautado miles de artículos falsos). A todo ello se suma el último eslabón: el comercio minorista que, como el anterior, no paga IVA, según denuncia la federación española.