Contrato

Defensa elige a Lockheed Martin para el sistema de combate de los submarinos S-80

Los nuevos submarinos S-80 de la Armada Española, que construirá la empresa pública Navantia, contarán con tecnología de la firma estadounidense Lockheed Martin. La compañía ha ganado el contrato de unos 200 millones al que también optaban otras empresas, como la francesa UDSI y la alemana Atlas.

Defensa se ha inclinado por un sistema de combate norteamericano en vez de europeo para sus nuevos submarinos. La empresa estadounidense Lockheed Martin ha sido la compañía elegida por la Armada española para aportar la tecnología del sistema de combate en los cuatro submarinos S-80 que construirá Navantia.

El contrato para fabricar el núcleo del sistema de combate asciende a 200 millones de euros. Atrás quedan las aspiraciones de las demás empresas que optaban al contrato, todas ellas europeas: la francesa UDSI; Raytheon con Sonar Thales; la alemana Atlas en solitario y la noruega Kongsberg.

El Ministerio de Defensa resaltó ayer que Lockheed Martin fue seleccionada porque su oferta, 'además de cumplir los requisitos operativos fijados por la Armada para el sistema de combate, es la mejor desde el punto de vista industrial y tecnológico'. La elección de Lockheed puede levantar ampollas entre Francia y Alemania, partidarias de crear un 'EADS naval' El propio presidente francés, Jacques Chirac, se interesó personalmente por el contrato de Defensa hace pocos meses.

Los cuatro submarinos se construirán en Cartagena y costarán 1.755 millones

La construcción de los cuatro submarinos entra dentro de un programa de armamento aprobado en 2003 por el anterior titular de Defensa, Federico Trillo, que ascendía en total a 25.000 millones de euros. Dentro de ese macropedido, que incluía, además de los S-80, 212 tanques, 24 helicópteros y un buque, el de los submarinos era el más abultado, pues supone una inversión total de 1.755 millones. El grueso de ese dinero lo recibirá Navantia, ya que la empresa pública será el constructor integral de los sumergibles.

Con la elección de un socio tecnológico de la talla de Lockheed Martin, Defensa cree que las expectativas comerciales de Navantia en el sector de los submarinos convencionales, donde se juegan unos 10.000 millones de dólares en la próxima década, crecerán. 'La transferencia de tecnología de Lockheed a Navantia permitirá a los astilleros españoles mejorar sus expectativas comerciales futuras en el mercado mundial de submarinos', resaltó ayer Defensa.

Los cuatro aparatos, de 68 metros de eslora y 7,3 metros de diámetro y con capacidad para lanzar misiles a tierra, serán fabricados en el astillero de Cartagena. Este centro, segregado junto a Ferrol, Fene, San Fernando, Cádiz y Puerto Real de la antigua Izar, cuenta con una gran superficie cubierta para la construcción de buques especiales, como los submarinos y los cazaminas. Además del acero, Cartagena está especializada en fibra de vidrio.

Los S-80 supondrán carga de trabajo para 10 años y la creación de 500 puestos de trabajo en la industria auxiliar naval. Desde su creación a principios de año como resultado de la liquidación de Izar, Navantia ha aumentado considerablemente su cartera de pedidos. Prácticamente todos los centros tienen asegurada carga de trabajo para más de cinco años. Los penúltimos en beneficiarse de un contrato de la Armada española fueron los astilleros de Ferrol y Fene (en Galicia), que en mayo pasado comenzaron la construcción de un buque de proyección estratégica, el mayor con el que contará la Armada española.

Líder en misiles electrónicos

Los sistemas de misiles electrónicos y de servicios de información tecnológica son las dos 'armas' estratégicas de Lockheed Martin, gracias a los cuales, la empresa norteamericana ha logrado aumentar un 56% sus beneficios en el segundo trimestre del año.

La compañía de defensa reportó ayer 461 millones de dólares (368 millones de euros) de beneficios, aumentando las previsiones de los analistas.

La compañía se ha visto beneficiada por el crecimiento de su unidad de sistemas electrónicos, que provee servicios de información tecnológica, y sus misiles tácticos de corto alcance, utilizados por las tropas estadounidenses en Irak.

Los beneficios trimestrales, además, estuvieron impulsados por un beneficio extraordinario de 27 millones de dólares (21,6 millones de euros) por su inversión en el operador de satélites Inmarsat, que realizó su primera oferta pública de acciones en junio.